Dicen que nunca llueve a gusto de todos, pero con lo que cae durante el monzón es imposible que cada uno no encuentre al menos un día que llueva a su gusto. Fuerte, flojo, de lado, de abajo a arriba...si no te gusta cómo llueve hoy, espera que mañana será distinto.
Ya hemos pasado el monzón y, tras unos días sin lluvia, ahora estamos en lo que he descubierto que llaman "monzón reverso". En definitiva, más lluvia.
Y como es Domingo y el tiempo no invita a salir he decidido comer en casa aprovechando la terraza ahora que no hace calor. Nada ostentoso: una deliciosa "fabada de maleta" que traigo yo mismo acompañada por unos picos Camperos de temporada igualmente importados.
Tras cuidadosa elaboración (microondas) lo pongo todo en una bandeja y salgo a la terraza. Lo dejo en la mesa, engancho la puerta con una argolla que tiene ad-hoc para que se quede abierta, y entro a por algo que me faltaba.
Cuando estoy dentro veo de reojo por la cristalera algo que se mueve y me llama la atención. Giro la cabeza y veo unas patas peludas color canela y una cola encima de la mesa. Casi no cabe entre bandeja con picos y cuenco de fabada, botella de agua, vaso, ordenador y teléfono.
Pienso "¿cómo coj#nes ha llegado un perro al sexto piso?" mientras me acerco muy decidido a la puerta abierta de par en par (y atascada, no lo olvidemos) para echarlo.
Así que girar la cabeza, empezar a caminar hacia la puerta y gritarle es todo uno y con eso debería bastar para que se marchase porque si algo tienen los perros de India es miedo al hombre.
Pero los monos no.
Pero los monos no.
Así que la situación era yo en la puerta abierta de par en par hacia afuera y atada con un gancho gritándole cada vez más bajito a un pedazo de mono que por peso competiría en mi categoría y que, subido en la mesa me quedaba cara a cara en altura y me miraba mientras cogía y soltaba la bolsa de picos y echaba vistazos rápidos al cuenco humeante de fabada aún por empezar que tenía a sus ¿pies?.
Claramente me tenía ganada la posición, había que reconocérselo. Pero es que era un mono superdotado.
Claramente me tenía ganada la posición, había que reconocérselo. Pero es que era un mono superdotado.
En las afueras de la ciudad hay muchos monos, pero en Hyderabad en 18 meses solo había visto uno.
Estábamos sentados en una mesa redonda en la oficina y vi pasar, sin motivo aparente, a un mono por la ventana. Dije "he visto pasar un mono por ahí", mis compañeros se dieron la vuelta, miraron, y dijeron "si, claro" y siguieron con lo suyo. Ahí quedo todo.
Estábamos sentados en una mesa redonda en la oficina y vi pasar, sin motivo aparente, a un mono por la ventana. Dije "he visto pasar un mono por ahí", mis compañeros se dieron la vuelta, miraron, y dijeron "si, claro" y siguieron con lo suyo. Ahí quedo todo.
Pues ahora lo tenía a metro y medio, a mi altura, y al alcance del móvil, el pórtatil, los picos y el cuenco de fabada.
Como he comentado, conviene saber que un mono no es un perro, así que he seguido gritándole para dejar claro quien era el primate superior allí, pero bajito para no molestarle, y he empezado a buscar despacito a tientas el gancho de la puerta para liberarla y poder cerrarla en caso de que no se diese por doblegado por mi superior intelecto.
Con el valor que te da tener una puerta de por medio y saber abrirla y cerrarla a voluntad, sin perderle de vista he cogido lo primero que tenía a mano, un spray mata insectos, para ver si se asustaba.
He abierto la puerta y le he rociado la cara, a lo que me ha respondido enseñándome los dientes o riéndose, no lo tengo muy claro. Mal vamos. Yo encerrado y él con la comida, portátil y el móvil.
Lo sé, un mono tampoco es un mosquito, pero es que el mata mosquitos Indio tiene una eficacia que me hace suponer que sus componentes serían ilegales en la mitad de los países del mundo. Pero claro, es un mono de Hyderabad que probablemente escupa alquitrán de todo el humo que traga. Los pesticidas los usa de fijador de pelo.
De repente, en un momento de lucidez la literatura ha venido a darme la solución, y es que hay que leer mucho porque los libros son una fuente inagotable de conocimiento que nunca sabes cuando te puede ser útil...le he dado la vuelta al bote y he amagado con darle con él en la cabeza como en los tebeos.
Mano de Santo, oye. Se ha ido tranquilamente sin llevarse nada con él y ahorrándome el trago de tener que explicar que un mono me ha robado el ordenador en desigual batalla.
Reconozco que ha sido un rato tenso porque por experiencia sé que los monos tienen muy mala leche y muerden, pero aún así nada ha podido amargarme mi comida de Domingo al aire libre.
Mientras disfrutaba mi fabada vigilando con el rabillo del ojo por si volvía me surgían algunas preguntas: ¿habría metido el morro en el cuenco de fabada antes de que yo le viera?, ¿qué cantidad de productos tóxicos del spray habrían caído dentro del cuenco cuando le rocié?, ¿a partir de qué proporción fabada/pesticida empezaría a tener que preocuparme?...en fin, las mismas preguntas que me hago a diario en el restaurante donde como.
Por la tensión del momento no he sido capaz de hacer fotos a la bestia, pero como al final nos hemos hecho amigos ha vuelto a la hora de la siesta para posar (prefiero pensar eso a que ha vuelto a por "más" fabada).




Ya lo decían los oriundos...Be carefull with the monkey...
ResponderEliminarY les respondían los foraneos...Monkey, Monkey!!...
Eliminar;)
Gracias por comentar!
Le habrás puesto algo de comer no? Si en tu próxima vida te reencarnas en mono te gustaría que te tratarán bien 😉
ResponderEliminarNo estoy seguro de estar juntando Karma suficiente como para llegar a reencarnarme en mono, pero si pensé que podría ser Hanuman, el Dios Mono, que venía a decirme algo ("Esto está de muerte" o algo así).
EliminarEn un plano más mundano me preocupaba lo de la comida. Una vez saben donde la hay se traen familia y amigos y se quedan esperando la ocasión. Es muy fácil verlos a cientos en los bordes de las carreteras donde saben que la gente les echa fruta o Fabada. Si se hubiera llevado comida me temo que mi problema hubiera sido más grave.
Se ve que no probó nada, porque desde hace una semana no le he vuelto a ver, ni una carta, ni nada.
Gracias por comentar!
Está claro, no comes cosas ricas....asi te luce
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