viernes, 15 de mayo de 2015

Honduras

Desde la última entrada han pasado bastantes cosas que me han tenido ocupado lejos del blog, pero hoy me he decidido a sacar un rato (ganas) desde mi exilio en Honduras.
 
Si, ese es uno de los cambios.
 
A finales de Marzo terminó mi contrato y, ante la falta de proyectos, tuve que buscar nuevas oportunidades laborales.
 
A decir verdad la idea de salir de India después de más de tres años tampoco me traumatizaba, así que me lo tomé más como una oportunidad para nuevos retos profesionales que como un problema.
 
Pero antes de volver a la realidad en España no podia perder la oportunidad, quizás la última, de descubrir algo más de India.
 
Conseguí buena compañía para una viaje de 21 días (buena compañía en India es aquella que no se queja demasiado) que nos llevó primero al Norte para ver el Himalaya desde los pueblos aledaños (Darjeeling, Gangtok...) aún en territorio indio, sin cruzar a Nepal donde menos de un mes después tembló la tierra destrozando el país.
 
Desde el aeropuerto de Bagdogra volamos a Bangalore, en el Centro-Sur del país, y desde el mismo aeropuerto iniciamos la segunda parte de nuestro viaje tomando un coche que nos debia llevar hasta Trivandrum en el pico donde se acaba la India por el Sur, concretamente al mar de Arabia que baña la playa de Covalam, afectada en el tsunami de 2004.
 
Aunque no estaba planificado así los últimos segmentos del viaje los hicimos en tren. Las buenas compañías tienen un límite de aguante que no conviene sobrepasar, y un viaje en un tren Indio lleno hasta la bandera, con maletas y a 40 grados podría haber desatado una colección de exabruptos, pero nada más lejos de la realidad.

Arrancó una hoja de periódico, la puso en el suelo y se sentó sacando las piernecillas por la puerta del tren, siempre abiertas, disfrutando del paisaje y rodeada de indios - y un español - enlatados de pie que la miraban hacia abajo, sorprendidos, mientras buscaban la postura para no pisarla mientras echaban medio cuerpo fuera del vagón para cazar algo del aire de la marcha que les aliviara el calor.
 
Y es que, en el Sur y en Abril, hace muuucho calor.
 
Cuando regresé a España me surgió una oportunidad profesional que, oh sorpresa, me debe devolver a India en breve en forma de nuevo proyecto aunque, a priori, me permitirá pasar más tiempo en la civilización.
 
Pero no sé, no sé...solo cuatro (4) días después de incorporarme ya estaba en el aeropuerto camino a Honduras para pasar 21 días.
 
Y aquí estoy.
 
El país es bonito, con muchas montañas y vegetación y también muy caluroso, aunque menos que India. En infraestructuras, limpieza, conducción y demás, aún estando a un nivel de país en desarrollo, está a años luz de Calcuta. Por encima, se entiende.
 
¿Lo peor?: la inseguridad.

San Pedro de Sula, al norte del país, es la ciudad del mundo con más asesinatos por millar de habitantes.
 
Pero cualquier ciudad aquí es peligrosa. En la capital, Tegucigalpa, este fin de semana han matado a cuatro conductores de autobus por no sé lio de mafias de transporte que quieren cobrar por pasar por "sus" territorios. Cajeros de banco que dan el soplo a ladrones sobre quien ha sacado algo más de lo normal, policias que te roban a punta de pistola en el coche...y otras muchas lindezas que he oido en los escasos días que llevo aquí, algunas en las noticias y otras contadas en experiencia propia por los propios hondureños con los que trabajamos.

En poblaciones más pequeñas como la que estoy ahora el problema es menor, pero aún así muy por encima de lo aceptable para poder hacer una vida medio normal.
 
Pongas las noticias cuando las pongas siempre hablan de asesinatos y robos.
 
Todas las tiendas, restaurantes, urbanizaciones, hoteles, etc tienen guardas de seguridad armados con rifles cargados y sin el seguro, preparados para disparar, y vestidos con chalecos antibalas.
 
Los coches, todos, con cristales oscuros para que no vean qué o quíen va dentro.
 
Gente con guardaespaldas y coches blidados.
 
Si bien es cierto que te puedes mover yendo a los sitios adecuados (vamos a trabajar, comemos fuera y salimos a tomar una cerveza sin problemas), a mi no se me ocurre pasear por la calle y esta limitacion es una autentica pena porque lo convierte en un destino a evitar pese al potencial turístico que tiene.
 
Y para terminar esta rentrée, unas foticos que he sacado, eso si, sin poner un pie en la calle:

Frijoles...lo típico

Tegucigalpa (desde el hotel)

Guarda en tienda de gasolinera (Choluteca)
Hotel en Choluteca

Hotel en Choluteca

Ante todo, seguridad


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