miércoles, 25 de febrero de 2015

Kerala, el Hawai de India (II)

Segundo y último día del seminario y escapada para ver una muestra de lo más famoso de Trivandrum: sus playas.
 
El estado de Kerala es un vergel, con playas y naturaleza espectaculares y Trivandrum es su capital y destino de muchos extranjeros para vivir en eterno verano.
 
La zona de playas es Kovalam, a unos 15km de la ciudad y está divida en tres playas separadas entre si por espigones naturales de roca.
 
A parte de las barreras físicas que las separan, las playas también tienen una separación cultural obvia a primera vista.
 
La primera, ocupada mayoritariamente por extranjeros (Lighthouse beach) y, para más señas, con predominio de la gente ya retirada, con paseo marítimo, bares, tiendas de suvenires y un montón de opciones de alojamiento. Como su nombre indica, está pegada al faro.
 
La siguiente (Hawaii beach), ya no tiene paseo marítimo ni por tanto tampoco los locales que en él se alojarían. La arena llega hasta donde empieza la vegetación. Es una playa sin comodidades como las tumbonas ni más negocios que unos puestos de refrescos o de té. Aquí es donde vienen las familias o grupos de amigos indios a disfrutar de su costa sin toda la parafernalia montada para los turistas extranjeros.
 
Saliéndome un poco del tema, la verdad es que da que pensar. Personalmente dudaría a cual de las dos ir. No creo que haga falta tanto para disfrutar de una playa
 
Y por último una tercera (Samudra beach) reservada a los pescadores locales y en la que predominaban las barcas varadas.
 

El puerto de Kovaram - Trivandrum

Por supuesto, el faro

Vista general de la playa Lighthouse Beach, hasta las rocas

La misma vista general, con bicho.

Lighthouse Beach


Negocio local en la parte ocupada por extranjeros

El faro por montera.

¿Negocio? playero. Seguro que en algún momento habrá olas
Surfista local esperando la gran ola en Lighthouse beach.

Lighhouse beach a pie de arena

A la playa en familia, Hawaii Beach.

Sari de baño en Hawaii Beach

Sin paseo marítimo, pero con chiringuito..¡y a la sombra! (Hawaii Beach)


Samudra Beach, playa de los pescadores

Mercadillo en el acceso a la playa.
Y mañana, vuelta a la Ciudad de la Alegría.
 
Namaste! 
 

martes, 24 de febrero de 2015

El cordero de Kerala

Hoy estoy en Kerala, estado al sur de la India.
 
Me han invitado un par de días para un seminario y durante la cena he tenido un momento "karma menos mil" con mi compañero indio que ha venido conmigo:
 
- "Está bueno este cordero" (primer plato que me echaba, con moderación, para probarlo).
- "Ahora lo pruebo".
 
- "¡Madre, como está el cordero!" (mientras vuelvo con el segundo plato, más rebosante). "Está tiernísimo, no como ese duro incomestible que sirven en Calcuta".
 
Intrigado por mi crítica se levanta y se va al buffet, directamente a la cazuela del cordero. Desde la mesa, zapando a dos carrillos le veo mirar la cazuela, hablar con uno de los camareros, mirar la cazuela...algo no le cuadra.

Me levanto a por un poco más y nos cruzamos por el camino:
 
- "Ya verás como est...". Me callo. Me mira torcido, mitad con incredulidad, mitad con recelo, mientras vuelve con el plato vacío.
- Mario, eso no es cordero...es ternera.
- No, si ya decía yo...
 
Falso cordero, cerveza y pan
 
A parte de la duda que le haya quedado de si he querido engañarle para que comiera ternera o si es que de verdad soy así y ya está, me he zampado tres platos, con pan y cerveza y me he quedado redondo.
 
Casi pierdo mil puntos de karma por la incitación al vaquicidio, pero creo que aunque se la hubiera comido habría tenido una rebaja en el castigo, porque dudo mucho que eso fuera 100% ternera.
 
Namaste!

lunes, 23 de febrero de 2015

Sobrevivir Calcuta

Ya se acaba Febrero y el invierno se retira.
 
La temperatura máxima hoy es de 36 graditos con el 85% de humedad, lo que da una idea de lo que se avecina cuando aún faltan semanas para que llegue la temporada de calor del bueno.
 
El verano aquí va de mediados de Marzo a mediados de Junio, que es cuando empieza el monzón que se extiende hasta principios de Octubre. Si, esto es un no parar de alegrías meteorológicas.
 
La cosa es que ya va sobrando "la rebequita" y se empiezan a buscar los mandos a distancia de los aires acondicionados.
 
En mi caso el invierno ha hecho estragos: de tres aparatos uno funciona y da frio, otro funciona sin dar frio (pero engaña a las visitas) y el principal ni siquiera tiene la deferencia de arrancar.
 
No es problema. Aquí la gente es muy manitas y tenemos una empresa de mantenimiento que, salvo algún despiste, funciona bastante bien.
 
Han venido, se han llevado el equipo que no enfriaba y las tripas del que no arrancaba y me ha dicho que el problema son los productos químicos que hay en el aire en esa zona debido a las industrias peleteras.
 
No es que le de mucha credibilidad al análisis científico de por qué mis aires con más horas de funcionamiento que las pirámides están continuamente averiados, pero añade detalles nada buenos a lo que yo ignorante llamaba genéricamente polución.
 
Es continua la imagen de gente intentando mantener sus vías respiratorias limpias (escupiendo, vamos) y es muy comentado entre los expatriados  los problemas del mismo tipo.
 
Así, te levantas por la mañana con una costra en la garganta, abres las cortinas y descubres que algún industrial cercano - o no - que ha decidido quemar sus deshechos y compartiros con la ciudad:
 
Ni nube, ni niebla. Mierda
 
Calcuta, es una ciudad difícil para vivir, o mejor dicho, para sobrevivir.
 
El aire te envenena lentamente, pero si tienes prisa hay otras opciones.
 
Dejando a un lado el tráfico, la hostelería da mucho juego.
 
Cuando parte de la comida viene en higiénico papel de periódico ya guarro de origen te sientes un afortunado de tener una flora intestinal tan sana.
 
También te preguntas por qué pican más esos garbanzos que los de la tienda de al lado, la habitual para mis comidas, y si tendrá relación con que en la habitual en lugar de papel de periódico usen papel de aluminio.

¿Tendrán algo que esconder detrás de las especias extra?.
 
India tiene cosas que marcan, pero no creo que eche de menos Calcuta.
 
Namaste!

jueves, 12 de febrero de 2015

Vanarasi, la nuit

Varanasi, también conocida como Benarés, es una de las siete ciudades sagradas de la India para los hindús y, con seguridad, la más importante de ellas.
 
¿Por qué es tan importante?, porque aquí descansó una de las cuatro cabezas de Brahma, creador del mundo.
 
Por si eso no fuera suficientemente relevante en si mismo, resulta que también aquí cayó la mano izquierda de Sati, esposa de Shiva, fallecida en trágicas circunstancias (se prendió fuego, dicen).
 
No es que Varanasi sea grande, es que los dioses le tienen predilección.
 
Como curiosidad, Sati dio nombre al folclórico ritual en el que la viuda se quemaba en la pira funeraria junto a su difunto marido. Esta inmolación fue prohibida por los ingleses en el siglo XIX, pero al parecer aún se da algún caso (y los que no se sepan) en la India rural profunda.
 
Millones de profesantes hindús visitan la ciudad para participar en los rituales que se desarrollan en el río Ganges que la atraviesa.
 
La imagen más típica de Benarés, y seguramente de la India, es la de las escaleras que dan acceso al Ganges (ghats) abarrotadas de hindús con vestimentas de mil colores bañándose en el río, ya que creen que la inmersión en estas aguas les limpia de pecado.
 
Será por esa función limpiadora por la que el Ganges a su paso por Benarés presenta unos niveles de contaminación preocupantes incluso para los estándares indios, suponiendo que los hubiera.
 
A esto ayuda la creencia hindú de que quien muere a menos de 60km de Benarés rompe el ciclo de las reencarnaciones, compensando el karma acumulado por acciones pasadas y alcanzando a Brahma, fin último del hinduismo.
 
Los crematorios que se multiplican a orillas del río no dan a basto para incinerar a tanto peregrino.
 
Esto hace de Benarés un sitio atractivo para los turistas extranjeros (?¿), donde un sin número de gente viene a morir, es incinerada y echada al rio.
 
El poder de la ciudad y su historia es tan profundo que el turista que pone un pie en Varanasi, concretamente en cualquiera de sus vehículos, siente la muerte como algo muy cercano.
 
Para justificar su comportamiento hay que entender que los conductores de Benarés tienen el paraíso asegurado hagan lo que hagan si no se alejan más de 60km de la ciudad. El aeropuerto está solo a 22km, aunque se hacen muy largos.
 
Jamás pensé decir algo así, pero las calles de Calcuta al lado de Varanasi son un oasis de respeto, educación, civismo, limpieza  y silencio.
 
En la ciudad la tensión es absoluta, pero a diferencia de la carretera, en esta ocasión temiendo por la integridad de los demás ya que abundan las bicicletas, motos y rickshaws que se mueven sin seguir ningún patrón ni norma.
 
No frena nadie, solo esquivan, las motos llevan los espejos doblados hacia dentro y los coches hace tiempo que los perdieron arrancados, la velocidad es mínima y las caídas en parado continuas debido a enganchones por la falta de espacio entre vehículos y el afán por avanzar a cualquier precio.
 
Todos los incidentes y jugadas al volante, continuas, se saldan con una mirada de asco entre conductores. Salvo si uno de ellos va borracho, que entonces se pone a golpear el coche, y gritar, y..pero vamos, que eso es otra historia y  fue un incidente aislado.
 
Lo dicho, lo normal es un frenazo seguido de parada de dos segundos para recuperarse del susto, mirada de asco, bocinazo, arrancar, otro frenazo, mirada de asco, bocinazo, arrancar...
 
Por el día Benarés es una ciudad caótica y si además la estancia coincide con un día auspicioso para bodas según el calendario religioso, la ciudad se convierte en una especie de Las Vegas (pero con más luces) con todos los hoteles ocupados con celebraciones y es recomendable armarse de paciencia hasta límites difíciles de explicar ya que cualquier calle puede ser cortada en cualquier momento por tiempo indefinido y si te pilla, ahí te quedas entre pitidos.
 
Transporte escolar en "cyclovan": Señor penando en pedales y moto haciéndole un interior justito por no cerrar la trazada
 
Yo, como visitante raro que me considero, no fui a ver el ritual de los Ghats ni los templos, pero por motivos de trabajo hicimos una "excursión" nocturna que me permitió ver algo que ningún turista a visto jamás durante el día debido a la densidad del tráfico: ¡el asfalto de las calles de Benarés!
 
"ay, ay, ay, ayyyyyy"
"Por fin...reina de la calle"
 
 
 






Vacas esperando a que abran la comisaria para pedir asilo o entregarse, a saber


Chae al carbón en la madrugada. Siempre es hora de té.

Reunión y comida callejera para noctámbulos a luz de la luna
  

Callejuelas de Varanasi mientras los conductores duermen

Personalmente, me quedo con la ciudad de noche.

Namaste!