viernes, 30 de enero de 2015

Tareas callejeras

Está es una demostración de que, por absurdo que suene, las tareas domésticas pueden ser callejeras.
 
Aprovechando la bondad del clima y la relajación de las autoridades en lo que a negocios y ocupación de vía pública se refiere, aquí tenemos a un señor que, a precio módico, hace que tener que planchar no sea nunca más una excusa para, por ejemplo, dejar de ir a la opera.



El puesto, como tantos otros, ocupa la acera de manera permanente. La estabilidad del negocio queda reflejada en que ya cuenta en "sus paredes" con los reglamentarios posters de deidades que tan extendidos están por estos lares.
 
Puestos, macropuestos, megapuestos y escombros varios de obras inacabadas a lo largo de la historia de la ciudad hacen que, salvo en contadas calles principales, las aceras sean impracticables y solo se pueda caminar por el asfalto.
 
Desde el punto de vista del viandante, esto dispara un proceso evolutivo acelerado que consta de tres fases, a saber.
 
En la primera se desarrollan habilidades y cintura de recortador para esquivar todo lo que se nos aproxima moviéndose erráticamente desde cualquier dirección.
 
El agotamiento mental para (intentar) esquivar todo lo que nos rodea es tal que el sujeto sin darse cuenta pasa a la fase dos consistente en una pérdida gradual de audición.  Esto hace que, aún no esquivando, empiece a darte igual que te piten y que algún espejo retrovisor te golpee la muñeca. En esta fase también viene desarrollándose mucho la fe.
 
La tercera y última fase, a la que no he llegado (aún) pero que he observado completamente desarrollada en todos los habitantes locales que han sobrevivido a las dos anteriores, la sordera selectiva es absoluta y no varían su trayectoria ni aunque el coche les dé golpecitos con el parachoques en las pantorrillas mientras quema el claxon.
 
Visto desde el coche, la circulación por estas vías se hace pesada.
 
Por un lado por la tensión de pensar que va a dar a algo o al alguien y por otro porque la velocidad es mínima y acabas mareado de tanto volantazo de un lado a otro de la calle.
 
Desde el punto de vista del automovilista la primera fase es divertida, ya que entre un mar de gente que camina sin desviarse por nada, como sobre railes, se ve una cabeza (blanca y sobresaliente por lo general) girándose nerviosamente en dirección a los bocinazos recibidos de un lado y otro y moviéndose a saltos en zig-zag. (liebre & perro)
 
La fase intermedia es en la que estoy yo ahora, desarrollando la fe, así que no me hace ninguna gracia.
 
La tercera y última fase es un poco más desesperante para el que va en el coche, ya que a veces hay que llegar a bajarse para decirle a alguien, que te está mirando, que se aparte para aparcar. (vaca & tren).
 
En general, esta no es una ciudad pensada para pasear:
 
 
 
Namaste!
 

miércoles, 21 de enero de 2015

Cinco kilos de naranjas (II)

Debo reconocer que la segunda parte del viaje no ha ido tan mal como esperaba.
 
Esto puede ser debido a dos motivos: que había puesto el listón de expectativas tan bajo que era imposible defraudarme, o que después de lo del otro día haya ganado un escalón en la escala del karma y cada vez aguante más sin ser consciente de ello. O ambas.
 
Otras opciones absurdas, como que la cosa hubiera ido realmente bien, no son ni siquiera consideradas.
 
El programa estaba claramente fijado: nos habían citado a las 11:30am en el salón de plenos del ayuntamiento de la ciudad sin saneamiento para que presentásemos a nuestra empresa de rehabilitación de saneamiento.
 
De ahí nos iríamos a otra ciudad cercana, la que efectivamente si tiene saneamiento, donde el otro día cuando nos hartamos de esperar a que apareciera alguien a la cita que nos habían hecho, le dijimos a un señor que había sentado en un pasillo que ya si eso volvíamos hoy a las 3:00pm para reunirnos con todos los ingenieros. ¿Qué podía fallar?.
 
Para cumplir con tan ambicioso plan hemos reservado los mismos vuelos que el día anterior, aunque el programa fuera absolutamente distinto. Supongo que el madrugón ha sido por motivos de superstición tras el éxito de hace dos días, porque otra razón no encuentro para llegar a un sitio a las 8:20am cuando la reunión es a las 11:30am.
 
Vuelo puntual y desayuno en veinte minutos seguido de hora y tres cuartos dándole vueltas al salero para hacer tiempo. Por fin salimos en coche hacia la ciudad sin saneamiento y llegamos a las 11:00am, media hora antes de la cita. El salero no había dado para más.
 
Nos vienen a buscar dos funcionarios. Conversación animada en hindi con mis acompañantes cuyo desenlace es que empezamos a caminar. Algo me había parecido entender de plata y artesanía, pero aún así pregunto con mucho temor: "¿dónde vamos?". "Como tenemos tiempo nos van a enseñar una artesanía de plata muy típica de aquí".
 
Bueno, por fin algo de provecho.
 
Vamos caminando y la temperatura es perfecta, así que disfruto del paseo por las calles típicas de las pequeñas ciudades indias: calles estrechas y nunca rectas con edificios de poca altura y comercios en sus bajos, totalmente abiertos y dando directamente al asfalto (no hay aceras), con multitud de motos aparcadas de cualquier manera más o menos cerca de las fachadas mientras sus dueños hacen los recados. Residuos de vaca por todos lados, generalmente ya esparcidos por algún incauto o vehículo anterior, y motos y bicicletas que circulan avisando con el claxon mientras esquivan todo lo anterior y a los viandantes que, como nosotros, intentan caminar entre tanto obstáculo.
 
No es raro que los comercios se agrupen por gremios, como en la edad media. Así, de camino pasamos por una zona con muchas farmacias y, a continuación, una donde las joyerías se suceden. Cuando pensaba que estábamos buscando una exposición, el guía para y se mete en una de las joyerías.
 
Ummm...esto lo he vivido yo antes..."peligro, cazador de pichones indio, la variedad más mortal", pero me ha descolocado que lo que ofrecen siempre son pasminas-pasminas, así, dos veces muy seguidas. La plata es un paso más.
 
 - "Este trabajo en plata con cables es típico de aquí, ¿te gusta?"
 - "Pseeee"
 - "Llévale algo a tu familia..esos tres dioses seguro que les gustan"
 - "uff..¡Qué va!, ellos son más de pasminas"
 - "Pero si no son caros...pues mira que bolígrafo más fino de oro y plata"
 - "No si ya, ya..."
 
...y muy despacito he empezado a caminar de puntillas hacia atrás, sin dejar de mirarle a los ojos, mientras tanteaba con la mano el camino a la salida ...¿no tienen cierto parecido familiar el vendedor y el funcionario-guía?.
 
Inciso aquí: la frase "pero si es barato" tiene veneno. Si picas y dices cualquier cosa, lo que sea, ya habrás demostrado interés y tirarán del hilo. De ahí a que te saquen el taburete y el té hay un suspiro. Llegado ese punto en este juego tipo león-cebra, ya habrás perdido.
 
Una vez en la calle he respirado, agradecido a todos esos vendedores indios que desde que llegué han entrenado mis nervios llevándolos al límite para poder, por fin, responder instintivamente en situaciones críticas como esta.
 
Total, que hemos ido al ayuntamiento en hora y la presentación ha tenido buen aforo.
 
Lástima que todos los ingenieros estuvieran a sus cosas, pasándose de unos a otros documentos que leían y comentaban entre ellos, o con terceros por teléfono, para finalmente firmarlos.
 
El Commissioner, que fue quien nos pidió que volviéramos hoy, ha llegado cuando se había acabado la presentación Esto ha sido recriminado por sus ingenieros en el único momento en que les he visto levantar la cabeza de sus papeles, quedando el asunto zanjado con la respuesta "yo ya la ví antes de ayer".
 
El resto, la alcaldesa, el secretario y dos señoras cuyo puesto desconozco, prestaban bastante atención, asintiendo con la cabeza de vez en cuando.

Aunque sé que la primera edil no entiende ni palabra de inglés, se agradece el interés.
 
Sus acompañantes tampoco debían entenderme, porque al acabar no ha habido oportunidad de preguntas. Uno de los ingenieros ha levando la cabeza de los papeles que estaba leyendo para decir muy amablemente, "volveremos sobre el tema y ya te contactaremos si es necesario...y por favor recoge rapidito que tenemos otra reunión ahora".
 
Aquí las naranjas han estado a punto de volar, lo reconozco, pero inmediatamente he pensado que ya iba siendo buena hora para irse a comer a algún sitio majo, y se me ha pasado.
 
Las 12:15pm. Coche de vuelta a la ciudad con saneamiento a ver al único que me aguantó la chapa el otro día casi completa.
 
Él fue a quien el alcalde le pasó la bola y quien intentó, sin éxito, pasársela a los ingenieros. Nos citó para una reunión con ellos aquella misma tarde a la que los únicos que asistimos fuimos nosotros.
 
Evidentemente el señor que el otro día estaba sentado en pasillo (probablemente esperando a pagar una multa o a recoger un certificado) no había hecho su parte, así que hoy no había reunión organizada como pedimos. Cachissss...
 
Aún así, charla amigable, porque la verdad es que son simpáticos, y a las dos nos hemos despedido con cinco horas por delante de espera hasta las salida de nuestro vuelo de vuelta.
 
Hemos ido a comer a un hotel espectacular aunque con sobrecarga de figuras "raras" en la decoración (cuyo dueño es un exministro, qué cosas), hecho un poco de turismo de templos, como Dios manda, y después para el aeropuerto.
 
 
 
 
 
 
 
Al final hemos aprovechado el día y, salvo un momento de debilidad, ni me he acordado de las naranjas.
 
Lo dicho, Karma: +10
 
Namaste!

lunes, 19 de enero de 2015

Cinco kilos de naranjas


 
La entrada de hoy carece de interés para todo el mundo, menos para mí. Ni siquiera lleva fotos.
Lo hago a modo de terapia para que no se me olvide que cada surco hace la huella más onda.
También puede servir para entender a ese típico testigo que mirando unas siluetas dibujadas en el suelo con tiza entre restos de naranja triturada dice a la cámara con asombro “Quién lo iba a decir..hace dos días cuando estuvo aquí parecía una persona normal, decía buenos días y bebía todo el té que le ponían..pero hoy algo le pasó que se puso a dar narajanzos a diestro y siniestro gritando no sé qué de que se iba a hacer un zumo a porrazos”.

Pues si, esas cosas pasan.
Hoy he visitado dos ciudades del estado de Orisha donde nuestro contacto me había organizado sendas reuniones con los más altos dirigentes políticos y técnicos para hacerles una presentación de la empresa y dar a conocer nuestro trabajo por si en el futuro surgiera algún proyecto.
En estas ocasiones yo soy un mandado. El viaje lo planea y organiza nuestro contacto en cada zona, que es quien tiene relaciones a ese nivel. Él dice cuándo, cómo, dónde y a quién. En está ocasión era una cosa sencilla aunque incluyera madrugón: dos ciudades, dos reuniones, ir y volver en el día.
Salgo de casa a las 5am para coger un avión que a las 8.30am nos deja en la primera ciudad. Ahí nos está esperando un coche que en diez minutos nos deja en el despacho del alcalde que, debo reconocerlo, me sorprende gratamente porque está ya trabajando. No solo eso, sino que está recibiendo a la gente de la ciudad, un poco desordenadamente ya que todo el mundo estaba arremolinado alrededor de la mesa a la vez, pero aún así, muy valorable.
A mi me dan situación de privilegio, en primera línea y con silla. Primer té de la mañana mientras que consiguen que entre llamadas y firmas se centre en mi y me presento. Muestra interés, eso es bueno, pero cuando voy a encender el ordenador como paso previo a soltarle la chapa correspondiente apoyada en una maravillosa presentación me dice que si, que si..pero mejor, que ya si eso, se la suelte a su personal técnico del ayuntamiento.
Llama por teléfono, habla con alguien, y nos dice que nos están esperando en otro departamento. Coche y cambio de edificio. Las 10am. Nos reunimos con un señor, también muy amable, que ya nos anticipa que él llevó el tema del saneamiento durante ocho años, pero que ya no. Segundo té de la mañana. Aún así nos pide que le suelte la chapa, así que como yo he ido para eso, me arranco.
A punto de terminar y a la enésima interrupción de móvil, me dice que le está llamando un jefe, y que lo mejor es que a las 5pm vuelva a su oficina, que el va a organizar una reunión con todos los ingenieros del departamento que de verdad llevan el saneamiento, y que les suelte a ellos otra vez la chapa, que me ha quedado muy redonda y ellos van a estar entregados.
En fin. Bueno, pues vale. Yo he venido a eso, me repito, aunque son ya las 11am y aún no he encontrado a nadie que me escuche. Calma, está todo perfectamente organizado y hasta las 5pm tenemos un plan B: la segunda ciudad.
Mi contacto me sube en el coche y en 20 minutos estamos en la otra ciudad, que ya de entrada parece bastante menos avanzada, por decirlo finamente. Las 11.30am. Vuelvo a cargar mi maleta por las escaleras, con el portátil y las copias impresas de las que aún no he soltado cási ninguna.
Nos recibe la alcaldesa y un grupo de políticos que no paran de hablar por teléfono. Cada vez que tocas una silla en un despacho público, té (tercero).
Los políticos, como los españoles: Ni palabra de inglés. Así que es mi contacto el que les cuenta en el idioma local la presentación que yo había preparado basándose en lo que me había escuchado que le acababa de contar al de la ciudad vecina.
Mi contacto no tiene ni idea técnica de lo que hacemos, pero por suerte estoy seguro de que los políticos tampoco se estaban enterando de nada de lo que les decía porque ellos reconocían no saber cómo era el saneamiento de su ciudad y, además, la conversación era imposible que transmitiera ningún mensaje porque se interrumpía cada 15 segundos por alguna llamada de móvil.
En una de esas paradas, a medias de la presentación, noto que ya no se reanuda. Al parecer era el Commissioner, un alto cargo ejecutivo que suele saber de las cosas mundanas del ayuntamiento (iluminación, carreteras, saneamiento y estás chorradas). Que viene. Hay que empezar de cero otra vez. Ah, bien, son solo las 12pm y hasta las 5pm tenemos tiempo.
El Commissioner es un tipo simpático y sonriente que habla inglés. Esta es la mía. Comienzo desde el principio la chapa  otra vez y todos los políticos, que no entienden ni palabra, mantienen silencio. Corro, he pillado un minuto en el que no hay ninguno haciendo o recibiendo llamadas y hay que aprovechar.
El Commissioner sabe de que va la cosa porque la aprobación de todos los proyectos que ejecuta el ayuntamiento pasa por él. Su interés nos interesa, y la cosa parece que va bien porque interactúa. Hace preguntas. Bien, he conseguido su atención. Cuando faltan cinco diapositivas, cinco, para acabar la presentación me dice que en esa ciudad no hay saneamiento.
¿?
Pero vamos a ver; si nosotros nos dedicamos a rehabilitar el saneamiento, y tu ciudad no tiene saneamiento…¿me puede traer alguien cinco kilos de naranjas?. A un lado el comisionista, y al otro mi contacto que me ha organizado el viaje y la presentación en una ciudad sin saneamiento.
Pero la cosa es que al Commissioner le interesa, y eso es bueno. Oye, ya que estoy aquí buscando un sentido al viaje, que alguien que es responsable de proyectos conozca a la empresa no es malo.
Quiere que le contemos lo qué hacemos y cómo lo hacemos a los ingenieros de su ayuntamiento. Hasta las cinco hay tiempo y la verdad, ya que estoy, me da igual. Yo soy así de espléndido
Ahí es cuando dice ”¡pues no se diga más! (traducción libre), entonces organizo una reunión con todos lo ingenieros. ¿os viene bien dentro de dos (¡2!) días a las once y media?”. Me quedé tan sorprendido con la planificación que antes siquiera de echar de menos tener a mano una red de naranjas, mi contacto ya había respondido “¡perfecto!, en dos días nos vemos aquí”.
Salimos, la 1pm.
 
Analizando la situación e intentando comprender lo que acaba de pasar, repaso mentalmente los hechos a ver si me he pedido algo: voy a volver en avión dentro de dos días para explicar cómo reparamos el alcantarillado a una ciudad que no tiene alcantarillado.
No. Sigo sin entenderlo. Paso de discutir con mi contacto. Dentro de dos días me vuelvo a levantar a las cuatro de la mañana para explicarle, a gente que no me entiende, como reparamos un saneamiento que no tienen.
No voy a darle más vueltas ni ser crítico con la planificación del viaje ni con los estupendos contactos. Hay que ser positivo si no quieres perder el juicio. Ya está, ya pasó. Nuestro objetivo primordial era la primera ciudad, más grande y con más infraestructura que reparar y a las 5 nos reunimos con todos los técnicos. El resto es accesorio.
Vamos a comer. Aunque lo intento evitar, me sigue tentando preguntarle a mi contacto qué oportunidad de negocio ha visto cuando ha aceptado la invitación que nos va a costar dos billetes de avión extra y perder un día entero, pero me temo que la respuesta me desvelaría, así que como y callo.
Las 4pm, hora de ir a explicar nuestras habilidades con el saneamiento a los ingenieros de la ciudad que, efectivamente, tiene saneamiento.
 
Llegamos a las cuatro y media. Bien, así vamos conectando el proyector, repartiendo la documentación..Maleta para arriba otra vez. Es pronto y el señor amable que llevó el saneamiento anteriormente y que quedó en organizar la reunión con los técnicos a las cinco, está reunido "en otro lao". Es normal, es pronto y es gente ocupada.
Esperamos. Otro té. Lo rechazo por sobrecarga. El chico del té me mira raro. Tanteo en busca de una saco de naranjas por debajo de la mesa. No hay suerte.
Las cinco.
Las cinco y media.
Las seis.
Nos vamos dejando recado a uno que pillamos por allí de que, ya si eso, le diga al jefe que hacemos las reunión dentro de dos días a las tres de la tarde, cuando acabemos de explicarles a los ingenieros de la ciudad sin saneamiento cómo reparar el saneamiento.
Nos vamos al aeropuerto.
Llegamos de vuelta a Calcuta a las 9.30pm y de ahí, cada mochuelo a su olivo.
Sensación de deber cumplido y grandes expectativas para el viaje de pasado mañana.
También firme propósito de viajar con cinco kilos de naranjas en red.
Creo que uno de los días más absurdos desde que llegué. Incluyendo aquél día con el M.A indio en el melonar que voy a intentar recuperar para poner por aquí.

Pasado mañana vuelvo.
 
Quién lo iba a decir..hace dos días cuando estuvo aquí parecía una persona normal, decía buenos días y bebía todo el té que le ponían..pero hoy algo le pasó que se puso a dar narajanzos a diestro y siniestro gritando no sé qué de que se iba a hacer un zumo a porrazos.
Namaste!
 

sábado, 17 de enero de 2015

Boda Bengalí: las respuestas

Tenía un (uno, 1) comentario en la entrada anterior (¡gracias Irene!) con unas cuantas preguntas sobre las bodas aquí.
 
Empecé a contestarlas por medio de otro comentario, pero como de costumbre se me fue de las manos en extensión, así que he decidido poner las respuestas en forma de una entrada más.
 
Espero que aclare las dudas:
 
¿Cómo se conocieron los novios?
 
No lo sé. Patinando sobre hielo no creo. Aquí se estila mucho el matrimonio concertado en el que las familias se ponen de acuerdo.
Es común el pensamiento de que los padres saben que es lo mejor para los hijos, y estos lo aceptan sin problemas. Esto es debido al respeto que los indios tienen a sus mayores, menos cuando se ponen al volante, que entonces se la pela todo y todos, pero eso es otra historia.
 
El resultado suele tener sus lagunas en lo tocante a fidelidad y esas chorradas, pero el sistema funciona, los niños llegan y de esta manera todo el mundo queda contento.
 
Estando en Rajasthan mi compañero indio recibió en el hotel una llamada de sus padres informándole de que ya tenía novia. Cuando colgó su cara era un poema. Durante los siguientes días se quejaba algo. Cuando recibió la foto le gustó. Y a la semana o así tuvo su primera conversación telefónica con su futura mujer, que estudiaba para doctor, y ya alguien que no hubiera vivido la historia desde el principio y le escuchara no sabría decir si era un matrimonio concertado o si se conocían de toda la vida.
 
Como en otros casos que he visto, el chaval volvió a Calcuta para casarse y regresó de nuevo a Rajasthan a continuar con su trabajo inmediatamente. Al año dejó la empresa y se fue a trabajar a Dubai, donde por supuesto también fue solo.
Le perdí la pista y en estos tres años de matrimonio no sé cuantas veces habrá visto a su mujer, pero oficialmente están felizmente casados y, probablemente, con niños.

Por si te estás planteando el matrimonio indio que, entre otras ventajas, te quita muchísimos quebraderos de cabeza, y chocas con que tu familia no conoce a ningún muchacho con buenas referencias, estás de enhorabuena porque la era de la tecnología te facilita las cosas:

                                                           http://www.shaadi.com/
 
Web para acordar matrimonios...¡y solo eso!.
¡Y no te olvides de incluir la casta y religión que esperas en tu media naranja al rellenar tu perfil!

¿Cúal es su edad?
 
La edad de matrimonio varia del campo a la ciudad. En zonas rurales, 20-22 años es la edad normal para casarte. En zonas donde los circuitos turísticos no paran, como son muy curiosos y espontáneos es común que gente que no conoces de nada te pregunte sobre tu vida a la menor ocasión, incluyendo el desconcertante "¿y tú cuánto ganas?".
Al descubrir que estás soltero invariablemente la siguiente pregunta es: "¿y por qué?". Les sale de alma. No lo pueden evitar.
Al principio me quedaba pillado. Luego decidí pasarme al otro extremo y decir muy serio que en España tenía tres mujeres, que allí era muy normal, y flipaba con la cara que ponían...

En las ciudades la clase media se casa más tarde, pero aún así 26-28 es ya una edad de urgencia. La gente con más "posibles" y, en general, más educada y con carreras profesionales no tiene fecha. Así que ahora, cuando me encuentro con algún local de 40 años y sin desposar ejerzo mi venganza haciéndole la misma pregunta: "¿y por qué?".
 
En el caso de esta boda debo decir que no suelo preguntar la edad de las damas con las que trabajo, que es la parte que me invitó a mi, pero a ojo creo que cumple con el criterio de clase media que he dado.

¿Donde van a vivir, en casa propia, con los padres de él, con los de ella?
 
Yo conozco más la vida rural, y ahí es costumbre que las familias de abuelos, padres, hermanos, etc. vivan juntas en diferentes plantas de una misma casa o en casas independientes dentro de un mismo terreno, por ejemplo. Esto está facilitado porque el terreno suele ser abundante y si hay que añadir un anexo a la casa, incluso en forma de una planta más, se le añade sin demasiados problemas ni miramientos estructurales.
 
Lo normal es que los recién casados se "adhieran" a la familia de él, pero supongo que esto es básicamente porque en las áreas rurales ella se queda en casa criando niños y él es el que tiene el oficio, así que le es más complicado dejarlo todo.
 
En las ciudades también el objetivo es vivir junto al resto de la familia, pero en general hay muchas más dificultades.
 
En el caso que nos ocupa, los recién casados van a vivir en su propia casa.

¿Que regalos reciben los novios: dinero, cosas de casa,....?
 
Regalos...lo que quieras. Dinero y cosas para la casa es lo más normal, supongo. Aquí de momento no han descubierto la lista de boda, así que les puedes regalar un juego de neumáticos y como son muy prácticos seguro que lo agradecen, pero no parece que sea la ocasión.
Yo personalmente les di dinero y la empresa les regalo un purificador de agua.
 
¿Se van de viaje de novios?
 
Pues me imagino que dependerá de la capacidad económica, así que una inmensa mayoría no.
Estos han sido parte de la inmensa mayoría y además solo han cogido una semana de vacaciones.

Y la última y más importante......¿comiste pescado por fin?




Namaste!