lunes, 21 de agosto de 2017

Visita inesperada

Dicen que nunca llueve a gusto de todos, pero con lo que cae durante el monzón es imposible que cada uno no encuentre al menos un día que llueva a su gusto. Fuerte, flojo, de lado, de abajo a arriba...si no te gusta cómo llueve hoy, espera que mañana será distinto.

Ya hemos pasado el monzón y, tras unos días sin lluvia, ahora estamos en lo que he descubierto que llaman "monzón reverso". En definitiva, más lluvia.

Y como es Domingo y el tiempo no invita a salir he decidido comer en casa aprovechando la terraza ahora que no hace calor. Nada ostentoso: una deliciosa "fabada de maleta" que traigo yo mismo acompañada por unos picos Camperos de temporada igualmente importados.

Tras cuidadosa elaboración (microondas) lo pongo todo en una bandeja y salgo a la terraza. Lo dejo en la mesa, engancho la puerta con una argolla que tiene ad-hoc para que se quede abierta, y entro a por algo que me faltaba.

Cuando estoy dentro veo de reojo por la cristalera algo que se mueve y me llama la atención. Giro la cabeza y veo unas patas peludas color canela y una cola encima de la mesa. Casi no cabe entre bandeja con picos y cuenco de fabada, botella de agua, vaso, ordenador y teléfono.

Pienso "¿cómo coj#nes ha llegado un perro al sexto piso?" mientras me acerco muy decidido a la puerta abierta de par en par (y atascada, no lo olvidemos) para echarlo.

Así que girar la cabeza, empezar a caminar hacia la puerta y gritarle es todo uno y con eso debería bastar para que se marchase porque si algo tienen los perros de India es miedo al hombre.

Pero los monos no.

Así que la situación era yo en la puerta abierta de par en par hacia afuera y atada con un gancho gritándole cada vez más bajito a un pedazo de mono que por peso competiría en mi categoría y que, subido en la mesa me quedaba cara a cara en altura y me miraba mientras cogía y soltaba la bolsa de picos y echaba vistazos rápidos al cuenco humeante de fabada aún por empezar que tenía a sus ¿pies?.

Claramente me tenía ganada la posición, había que reconocérselo. Pero es que era un mono superdotado.

En las afueras de la ciudad hay muchos monos, pero en Hyderabad en 18 meses solo había visto uno.

Estábamos sentados en una mesa redonda en la oficina y vi pasar, sin motivo aparente, a un mono por la ventana. Dije "he visto pasar un mono por ahí", mis compañeros se dieron la vuelta, miraron, y dijeron "si, claro" y siguieron con lo suyo. Ahí quedo todo.

Pues ahora lo tenía a metro y medio, a mi altura, y al alcance del móvil, el pórtatil, los picos y el cuenco de fabada.

Como he comentado, conviene saber que un mono no es un perro, así que he seguido gritándole para dejar claro quien era el primate superior allí, pero bajito para no molestarle, y he empezado a buscar despacito a tientas el gancho de la puerta para liberarla y poder cerrarla en caso de que no se diese por doblegado por mi superior intelecto.

Con el valor que te da tener una puerta de por medio y saber abrirla y cerrarla a voluntad, sin perderle de vista he cogido lo primero que tenía a mano, un spray mata insectos, para ver si se asustaba.

He abierto la puerta y le he rociado la cara, a lo que me ha respondido enseñándome los dientes o riéndose, no lo tengo muy claro. Mal vamos. Yo encerrado y él con la comida, portátil y el móvil.

Lo sé, un mono tampoco es un mosquito, pero es que el mata mosquitos Indio tiene una eficacia que me hace suponer que sus componentes serían ilegales en la mitad de los países del  mundo. Pero claro, es un mono de Hyderabad que probablemente escupa alquitrán de todo el humo que traga. Los pesticidas los usa de fijador de pelo.

De repente, en un momento de lucidez la literatura ha venido a darme la solución, y es que hay que leer mucho porque los libros son una fuente inagotable de conocimiento que nunca sabes cuando te puede ser útil...le he dado la vuelta al bote y he amagado con darle con él en la cabeza como en los tebeos.

Mano de Santo, oye. Se ha ido tranquilamente sin llevarse nada con él y ahorrándome el trago de tener que explicar que un mono me ha robado el ordenador en desigual batalla.

Reconozco que ha sido un rato tenso porque por experiencia sé que los monos tienen muy mala leche y muerden, pero aún así nada ha podido amargarme mi comida de Domingo al aire libre.

Mientras disfrutaba mi fabada vigilando con el rabillo del ojo por si volvía me surgían algunas preguntas: ¿habría metido el morro en el cuenco de fabada antes de que yo le viera?, ¿qué cantidad de productos tóxicos del spray habrían caído dentro del cuenco cuando le rocié?, ¿a partir de qué proporción fabada/pesticida empezaría a tener que preocuparme?...en fin, las mismas preguntas que me hago a diario en el restaurante donde como.

Por la tensión del momento no he sido capaz de hacer fotos a la bestia, pero como al final nos hemos hecho amigos ha vuelto a la hora de la siesta para posar (prefiero pensar eso a que ha vuelto a por "más" fabada).






Ahora sabiendo que merodea por aquí me pensaré más dejar las puertas alegremente abiertas porque si se mete dentro me veo compartiendo baño.

Namaste!

miércoles, 12 de julio de 2017

El cine

Bombai se conoce como la meca del cine Indio con su mundialmente conocida Bollywood, una industria que en nada tiene que envidiar en números - no siquiera en los de baile - a Hollywood.

Pero poca gente conoce la prospera industria del cine del estado de Telangana, llamada Tollywood y que en el mercado interno de 1.200.000.000 de potenciales espectadores le sigue los pasos a su popular hermana del Norte.

Al igual que Los Ángeles tiene su Hollywood, en Hyderabad tenemos Film Nagar, que es el barrio en que se encuentran los estudios de Tollywood y viven los actores y gente de la farándula.

Y al igual que Hollywood es una atracción turística y se montan visitas guiadas a los estudios, en Film Nagar también tienes la oportunidad de ver como son los sets donde se graban películas como churros.

Aún no he visitado Tollywood, aunque no lo descarto porque está dentro de la ciudad y es relativamente cómodo, pero para compensar he ido al cine.

La película, americana. Porque no lo he comentado pero en Tollywood todas las películas se graban en el idioma local, el Telugu. Aunque en realidad tampoco hay mucho que entender porque todas son historias de amor con malos muy malos y un bueno super bueno que, además, baila mucho.

El cine elegido, uno normal de un centro comercial normal. Pedimos las entradas en la taquilla sin especificar más, normales, y nos cobran 250 rupias por cabeza (menos de 3,5 euros). Cuando dejamos la cola y repartimos los tickets vemos "Fila A..." y pensamos "ya nos la han colado. Nos toca debajo de la pantalla".

Entrada al cine con mucha seguridad, como a todos lados. Guardas de seguridad que te cachean y pasan el detector de metales en cada puerta. Aquí mientras me cacheaban por tercera vez desde que crucé el umbral del centro comercial cinco minutos antes, me preguntaba si a quien paga por la seguridad no le extraña que un señor que cachea miles de personas al día no tenga al lado un cubo con al menos un simple objeto confiscado, no sé, un cortauñas o algo.

De este pensamiento me sacó a empujones de tripa, literalmente, un Indio que en el desconocimiento más absoluto del espacio personal en lugar de esperar su turno digamos 20 cm detrás de mi, se subió en la tarimita en la que te suben para pasarte el detector de metales mientras yo estaba encima. Ahí estábamos los dos, en un cajón de 50x50, yo siendo cacheado y él apoyando la tripa en mi espalda subido también.

Visto desde fuera debía ser ridículo para cualquiera no acostumbrado, pero es que lo de las colas, el respeto por las mismas, y el espacio personal es algo desconocido en India y que hay que vivirlo para entenderlo.

La zona de restauración, como la de cualquier cine, solo que aquí parece una feria y puedes comprar hasta arroz. Nosotros nos limitamos a las clásicas palomitas y a unos algo más atrevidos nachos con queso. En total, incluyendo refrescos, unos 10 euros.

Y entramos en el cine...y descubrimos que la fila "A" no es la primera, sino la última (todo muy lógico). Pero no solo eso, sino que son ¡sofás eléctricos reclinables!. Estabamos en la clase Business del cine.

Sesión de las 22:30, sofá reclinable y película que no requería demasiada atención (persecución y música). No sé si en algún momento "perdí el hilo".


Como curiosidad, antes de la película y por orden del Gobierno, se reproduce el Himno de India y en la pantalla sale una gran bandera. La gente se pone de píe y lo escucha en silencio. Me llamó la atención que no aplaudieran al final, pero quizás es que soy más de fútbol que de cine. También decir que no ponerse de píe, por desconocimiento que no por falta de respeto, no es una opción ya que tus vecinos te recuerdan que hay que hacerlo.

Bueno, antes del Himno también proyectan publicidad antitabaco sin censura, con unas imágenes y testimonios que quitan las ganas de fumar y de comer dulces incluso. Aquí tenía otro pensamiento sobre la agresividad de la campaña y como encaja eso con el pasotismo sobre las emisiones de coches e industrias que hacen el aire irrespirable.

A media película encienden las luces y ponen anuncios, ratito que la gente aprovecha para rellenarse el cubo de las palomitas y otros menesteres. Por si estás demasiado a gusto en el sofá y levantarte te desvela, al rato pasa uno de los chicos de los puestos de fuera con una libreta preguntando si quieres algo.

He decidido que tengo que volver al cine, fila A por supuesto, a ver una película de Tollywood. No me enteraré de nada, pero quiero ver si la gente reacciona distinto cuando ve una película local con mil coreografías multitudinarias, buenos muy buenos y malos muy malos.






Siempre pensé que no era aficionado al cine, pero aquí me he dado cuenta de que lo que no me engancha no es el cine, sino las películas.

Namasté!

domingo, 23 de abril de 2017

Los visitantes (no llegaron ayer)



Después de haber dejado transcurrir un tiempo prudencial desde su vista, básicamente para asegurarme que se ha superado el plazo del periodo de incubación de cualquier posible mal que hubieran podido adquirir durante su periplo por India sin haber recibido ninguna denuncia, me atrevo a publicar unas fotos del itinerario turístico preparado para los, llamémosles así, Tamagochis II.

De nuevo visitantes primerizos en India con bastante resquemor pre viaje y éxito absoluto sin (apenas) incidencias.

Día 1 - 28 de Enero 2107, Delhi


Primer contacto con la comida India, de India (Veda)
Esperar que llegase a recogerles mirando desde detrás de la puerta del hotel sin atreverse a salir a la calle, subirnos en el taxi, viaje hasta la Puerta de India sorprendiéndose por todo ("¡mira!, ¡tres en una moto!...), primer viaje en tuk-tuk con un piloto siempre sonriente, comida en restaurante fino en Connaught Place y viaje a la estación de Old Delhi donde nuestro tren nos esperaba, pero con 2 horas de retraso como es normal. Todo con la boca muy abierta.

Estación Old Delhi
El retraso de todos los trenes está perfectamente estudiado para que el turista tenga la oportunidad de hacer esas compras de última hora o disfrutar de la oferta gastronómica local paseando por las vivarachas callejuelas que rodean las estaciones (sarcasmo, los aledaños de las estaciones están llenos de negocios para gente de paso, lo que baja mucho el nivel y la higiene general de la zona).


También nos sirvió para que uno de nuestros Tamagochis, llamémosle A para no identificarlA, tuviera un momento de bajón en un tugurio-tetería y demostrara una habilidad increíble para desconectar por sobretensión como mejor defensa ante tanta agresión a sus sentidos, incluidos vista y olfato.

Y ahí se quedo dormida entre moscas y té reseco en la mesa. No se me permite poner la foto, que la hay, pero es una capacidad envidiable y digna de admirar. Cuando bajó la temperatura del núcleo cerebral, se reintegro al grupo como tal cosa.

Posteriormente reconoció que ahí se planteó salir huyendo y nos confesó que tenía una salida preparada a medio viaje en caso de que la cosa siguiera así. Al los miedos que traía se unió que las estaciones de tren y la vida que les rodea es algo que hay que ver...pero igual no el primer día.

Desde la estación salimos hacia Agra, a ver la grandeza del Taj Mahal, o al menos de la parte que nos permitiera la niebla y los andamios.


Día 2 - 29 Enero 2017, Agra

Poco que decir sobre Agra, salvo que hacia un frío respetable incluso para el componente centro europeo del grupo, y que la niebla y la falta de sol junto con los trabajos de restauración que tapaban con andamios los minaretes y mantenían secas todas las fuentes y estanques hacían que la visita perdiera parte de su interés



Como comentario científico, decir que en 48 horas nuestros sujetos se iban integrando más en el ambiente y sobrevivieron a Agra y su entorno con menos problemas de los que yo hubiera esperado. Día dos superado.

Días 3 & 4 - 30,31 de Enero 2017, Jaipur

De está ciudad recordaba lo pesados que eran los comerciantes que llegaban a hacer que pasear por ciertas partes de la ciudad rosa fuera incluso desagradable, y así se lo advertí a los Tamagochis II para que estuvieran preparados al acoso callejero hasta el desquicie.


Definitivamente, integrada (¡día 3! )

Te "especial"

Pero no. Resultó que el día pateando la calle fue muy similar al que podríamos tener en cualquier otra ciudad de india. Una sorpresa agradable porque yo estaba dispuesto a pasar por Jaipur de la manera más rápida posible.

Visitas a los lugares típicos, curiosear los colores de lo mercados y cena con "té especial" en un restaurante en la azotea de un edificio (cerveza servida a escondidas dentro de una tetera por ser "día seco" con ocasión del cumpleaños de Gandhi).


Aquí cada vez que hay un festivo que puede ser conflictivo o unas elecciones, se declara "Día seco" que básicamente significa que no se puede vender alcohol en ningún lado.


Lo llevan tan al límite que en elecciones generales el día seco se extiende varios días.

La última vez que lo he sufrido ha sido con motivo de la elección de representantes de los profesores de secundaria en Hyderabad.

Aún no le veo el sentido, pero incluso esas elecciones, en la que votaban solo personas relacionadas con el tema, acarreó un día seco.

En solo tres días el cambio en nuestras cobayas humanas era más que apreciable, atreviéndose a callejear ("por aquí, por aquí") por todas callejuelas estrechas que íbamos encontrando sin importarles que no nos llevasen al hotel. De hecho, sin tener ni idea de adonde nos llevaban y eligiendo una u otra solo por el movimiento que había en ellas


Chili en todas sus varierades
                 


Días 5 & 6 - 1.2 de Febrero 2017, Udaipur


Poco que contar de Udaipur. Sitio de vacaciones que el componente centroeuropeo de nuestro grupo se había planificado estratégicamente en el ecuador del viaje por si necesitaba tomar aire fresco en caso de que la experiencia India le estuviese resultando demasiado estresante.


Como da fe la foto con el gorrino en Jaipur, para cuando llegamos a Udaipur ya había que pararla para que no se tirase a cruzar las calles sin mirar como un lugareño más. Notaba que los perdía y que ya me costaba distinguirlos de los locales por sus hábitos.



Como curiosidad, el desplazamiento desde Jaipur a Udaipur lo hicimos en avión cuando se podía haber hecho en coche disfrutando del paisaje y la carretera, pero había prisa por llegar al oasis de Udaipur. Lo que llama la atención es que quien decidió ir en avión tiene cierto resquemor a volar y probablemente tampoco sabía cuando reservaba el billete con la prestigiosa compañía low-cost India SpiceJet desde el salón de su casa que el avión que hace ese recorrido tan corto es de hélices. La cara a la hora del embarque tenía que quedar inmortalizada.




Salimos de aquí, que esto es demasiado tranquilo y se me acomodan,                                            


Días 7 & 8 - 3, 4 de Febrero 2017, Jodhpur

La torre del reloj de Jodhpur
Por fin un trayecto de seis horitas en coche para que los Tamagochis II disfrutaran de ese parque de atracciones que supone viajar en coche por la extensa red de carreteras India. Y creo que lo consiguieron porque juraría que en algún momento les oí gritan como gritan los que suben a la montaña rusa.

Jodhpur y su torre
 Además de la diversión, el trayecto en coche nos permitió desviarnos del camino para visitar el templo Jainista de Ranakpur, totalmente tallado en marmol y para mi sin duda lo más espectacular del viaje, mucho más que el Taj Mahal (en cuanto encuentre fotos las subo)

Demostración de cómo se pone un turbante (esperando a la del sari)


Jodhpur es una ciudad que me encanta así que la verdad es que iba sobre seguro y la conozco suficientemente bien como para poder rellenar un par de días sin problemas.




Fila India muy pegadita: 4 meses después, sigue sin haber dinero en los bancos





A estas alturas del viaje los Tamagochis II ya estaban totalmente sueltos y mientras cenábamos el último día en otro restaurante de azotea, con un mojito en la mano (ya no le preocupaba el hielo) se reían del primer día cuando me esperaban mirando a través de la puerta de su hotel sin atreverse a salir y sorprendidos por toda la vida que se movía por delante de los 50m de calle que veían.
     

Día 8 - 4 de Febrero de 2017, Delhi

Desde Jodhpur volamos de vuelta a Delhi y, sin salir del aeropuerto, nos despedimos cada uno rumbo a nuestros vuelos, aunque alguno llegó más apurado a cogerlo que otros y estuvo a punto de hacer alguna noche más en India.

Creo que al final el viaje no se dio mal y la sensación que se llevaron fue mejor de la que esperaban, aunque de ahí a decir que volverían o que recomendarían el viaje va un trecho, ¿o no?.

"¡Te pillé!"


P.D: gracias "A" por las fotos

Namaste!