domingo, 30 de noviembre de 2014

Luz y Color

Cuando se celebra algo se trata de que todo el mundo se entere de que estás de fiesta.
 
Si se trata de poner música toda la noche, hay que asegurarse de que los cristales vibren al menos hasta en el quinto piso en cualquier punto del barrio.
 
Si hay que tirar petardos debe hacerse en tal cantidad que los aparatos que miden la ya de por si elevada contaminación en el aire, lleguen a registrar picos en esos días.
 
No hay lanzamiento de polvos de colores que se precie si no acaba con varios intoxicados en el hospital.

y por supuesto, cuando se trata de decorar con luz...

Siempre he pensado que es sorprendente la ilimitada cantidad de electricidad que pueden suministrar las compañías eléctricas de esta ciudad.
 
En cuanto al pago no hay problema. Las facturas en muchos casos también son típicamente indias, generalmente estimadas a bulto en caso de pagar por adelantado, con meses duplicados si se paga a mes vencido o directamente con la cantidad a pagar escrita a boleo e impresa en un documento con formato de factura pero sin lecturas de contador ni fechas ni nada de nada aunque, eso si, siempre con la leyenda: "no se aceptará ninguna reclamación si no se abona antes el importe". Se han encontrado momias con el papelito de la reclamación en la mano aún sin respuesta.
 
Bueno, también me sorprende que no haya más incendios teniendo en cuenta el estado de las instalaciones y como se usan.
 
La foto es de está semana y no sé si la sutil iluminación se debe al Diwali (que fue hace un mes), a la Navidad (que será dentro de un mes) o a una boda (estamos en temporada de bodas, lo dice el anuncio de Kellog Special-K de la tele en el que la protagonista-novia tiene que adelgazar para meterse en el sari nupcial ¿?). En cualquier caso es común encontrar continuamente este tipo de decoraciones por la ciudad.
 
Igual que hay algún inadaptado al que la música 24 horas le llega a resultar pelín cargante para los nervios, dudo mucho que todos los vecinos del bloque en cuestión y aledaños damnificados disfruten por igual de la luz y del color de tan exquisita decoración y respeto por la convivencia.
 
También el detalle de que las lucecitas invadan la puerta debería ser revisado por el instalador, porque daba cosa ver al señor de la foto mirando con envidia hacia el exterior la oscuridad de noche.
 
Y ya puestos, si por lo menos fueran de esas violetas ("pssss..¡chas!"), librarían de mosquitos al barrio y alrededores.
 
Namaste! 

sábado, 8 de noviembre de 2014

Un pueblo grande

En Calcuta proliferan las áreas comerciales, los centros de negocios con modernos edificios de oficinas en los nuevos desarrollos urbanísticos y las crecientes infraestructuras, como las nuevas líneas de metro en construcción, que intentan tirar de la ciudad en una carrera en la que, pese a todo, se va quedando descolgada de las principales metrópolis indias.
 
La razón para este descuelgue es, dicho por los propios locales, las dificu£tad€$ administrativa$ que tienen las (grandes) empresas para asentarse aquí, dejando a Calcuta pobre en desarrollo  industrial.
 
Caso muy sonado fue el de Tata, el gigante indio que igual te hace un camión que un tostador.
 
En 2006 Tata llegó a un  acuerdo (ya podéis imaginaro$ de que tipo) con el gobierno estatal para producir en West Bengal su nuevo modelo económico que esperaba fuera un superventas, el Tata Nano.
 
Aquí hago un inciso para decir que, pese a mi maldad, Tata es famosa por no dar sobornos a nadie. Aunque puede que esa política comenzase justo como consecuencia del fiasco que os estoy contando.
 
Retomando y por hacer la historia corta, el acuerdo debió ser tan jugoso que los políticos perdieron el juicio pelándosela las formas.
 
Así, para darle el terreno necesario al inversor, el gobierno local no dudo en expropiar de un plumazo las tierras a los campesinos basándose en una ley que lo permite en caso de necesidad publica, pero resulta que Tata es una compañía privada y la cosa quedo, cuando menos, un pelín  "rara".
 
Además, las casas que el gobierno había prometido a los expropiados nunca llegaban, lo que  demuestra que es más fácil cog€r que soltar.
 
La oposición, que se ve que no había pillado nada del "acu€rdo", vio un filón y arengó a los granjeros a liarla.
 
Y la liaron. Las revueltas llegaron a tal nivel que, cuando la factoría estaba a punto de ser inaugurada en 2008, los propietarios de Tata ya hartos de peleas decidieron parar y llevarse el proyecto a Gujarat, probablemente el estado industrialmente más avanzado de India gracias a la gestión del que era su primer ministro, N. Modi.
 
Tales son las expectativas creadas que en 2014 Modi ha sido elegido por mayoría primer ministro de India, tratando de extender "el efecto Gujarat" (ideal de corrupción cero en la administración) a todo el país.
 
La consecuencia es que una vez más, todos quedaron contentos: los políticos se llevaron lo suyo, los agricultores recuperaron sus campos, Gujarat se consolidó como potencia industrial y los Tata...bueno, la familia Tata se ahorró años y años de problema$ con los sucesivos gobiernos locales de haberse quedado en West Bengal.

Los lugareños, apoyados por los políticos, prefirieron volver a la agricultura que trabajar en la fabrica de Tata como les habían ofrecido. Significativo por ambas partes.

No sé si tendrá algo que ver con lo anterior, pero en cuanto te sales de las calles principales, Calcuta es un pueblo.


La vida bajo el "flyover" (Cossipore, Norte de Calcuta)


Secado de bosta en una calle de Calcuta para su uso como combustible casero (Cossipore, Norte de Calcuta)
Namaste!