viernes, 15 de mayo de 2015

Honduras

Desde la última entrada han pasado bastantes cosas que me han tenido ocupado lejos del blog, pero hoy me he decidido a sacar un rato (ganas) desde mi exilio en Honduras.
 
Si, ese es uno de los cambios.
 
A finales de Marzo terminó mi contrato y, ante la falta de proyectos, tuve que buscar nuevas oportunidades laborales.
 
A decir verdad la idea de salir de India después de más de tres años tampoco me traumatizaba, así que me lo tomé más como una oportunidad para nuevos retos profesionales que como un problema.
 
Pero antes de volver a la realidad en España no podia perder la oportunidad, quizás la última, de descubrir algo más de India.
 
Conseguí buena compañía para una viaje de 21 días (buena compañía en India es aquella que no se queja demasiado) que nos llevó primero al Norte para ver el Himalaya desde los pueblos aledaños (Darjeeling, Gangtok...) aún en territorio indio, sin cruzar a Nepal donde menos de un mes después tembló la tierra destrozando el país.
 
Desde el aeropuerto de Bagdogra volamos a Bangalore, en el Centro-Sur del país, y desde el mismo aeropuerto iniciamos la segunda parte de nuestro viaje tomando un coche que nos debia llevar hasta Trivandrum en el pico donde se acaba la India por el Sur, concretamente al mar de Arabia que baña la playa de Covalam, afectada en el tsunami de 2004.
 
Aunque no estaba planificado así los últimos segmentos del viaje los hicimos en tren. Las buenas compañías tienen un límite de aguante que no conviene sobrepasar, y un viaje en un tren Indio lleno hasta la bandera, con maletas y a 40 grados podría haber desatado una colección de exabruptos, pero nada más lejos de la realidad.

Arrancó una hoja de periódico, la puso en el suelo y se sentó sacando las piernecillas por la puerta del tren, siempre abiertas, disfrutando del paisaje y rodeada de indios - y un español - enlatados de pie que la miraban hacia abajo, sorprendidos, mientras buscaban la postura para no pisarla mientras echaban medio cuerpo fuera del vagón para cazar algo del aire de la marcha que les aliviara el calor.
 
Y es que, en el Sur y en Abril, hace muuucho calor.
 
Cuando regresé a España me surgió una oportunidad profesional que, oh sorpresa, me debe devolver a India en breve en forma de nuevo proyecto aunque, a priori, me permitirá pasar más tiempo en la civilización.
 
Pero no sé, no sé...solo cuatro (4) días después de incorporarme ya estaba en el aeropuerto camino a Honduras para pasar 21 días.
 
Y aquí estoy.
 
El país es bonito, con muchas montañas y vegetación y también muy caluroso, aunque menos que India. En infraestructuras, limpieza, conducción y demás, aún estando a un nivel de país en desarrollo, está a años luz de Calcuta. Por encima, se entiende.
 
¿Lo peor?: la inseguridad.

San Pedro de Sula, al norte del país, es la ciudad del mundo con más asesinatos por millar de habitantes.
 
Pero cualquier ciudad aquí es peligrosa. En la capital, Tegucigalpa, este fin de semana han matado a cuatro conductores de autobus por no sé lio de mafias de transporte que quieren cobrar por pasar por "sus" territorios. Cajeros de banco que dan el soplo a ladrones sobre quien ha sacado algo más de lo normal, policias que te roban a punta de pistola en el coche...y otras muchas lindezas que he oido en los escasos días que llevo aquí, algunas en las noticias y otras contadas en experiencia propia por los propios hondureños con los que trabajamos.

En poblaciones más pequeñas como la que estoy ahora el problema es menor, pero aún así muy por encima de lo aceptable para poder hacer una vida medio normal.
 
Pongas las noticias cuando las pongas siempre hablan de asesinatos y robos.
 
Todas las tiendas, restaurantes, urbanizaciones, hoteles, etc tienen guardas de seguridad armados con rifles cargados y sin el seguro, preparados para disparar, y vestidos con chalecos antibalas.
 
Los coches, todos, con cristales oscuros para que no vean qué o quíen va dentro.
 
Gente con guardaespaldas y coches blidados.
 
Si bien es cierto que te puedes mover yendo a los sitios adecuados (vamos a trabajar, comemos fuera y salimos a tomar una cerveza sin problemas), a mi no se me ocurre pasear por la calle y esta limitacion es una autentica pena porque lo convierte en un destino a evitar pese al potencial turístico que tiene.
 
Y para terminar esta rentrée, unas foticos que he sacado, eso si, sin poner un pie en la calle:

Frijoles...lo típico

Tegucigalpa (desde el hotel)

Guarda en tienda de gasolinera (Choluteca)
Hotel en Choluteca

Hotel en Choluteca

Ante todo, seguridad


El diario (lo que ocurre cada día)

Pura Vida!

 

martes, 31 de marzo de 2015

Se busca novi@

Muchas veces me preguntan si de verdad existen las bodas arregladas, cómo de extendidas están y cómo funciona eso.
 
Pues si, existen y además diría que son la forma más común de contraer matrimonio en India. Tan común como que el otro día, oyendo la radio en el coche, una chica llamaba para dedicar una canción a su marido y el locutor, directamente, le preguntó si fue un matrimonio arreglado o por amor, a lo que ella contestó "bueeeeeno..arreglado pero..."
 
Normalmente son los padres de los jóvenes en edad casadera quienes buscan pareja a sus hijos entre amistades y conocidos que social y económicamente cumplen con los criterios fijados por los progenitores.
 
Solo una vez que la familia ha reducido la lista a dos o tres candidatos se le da la opción al joven de dar su opinión y, en el mejor de los casos, elegir entre las opciones presentadas.
 
La boda suele realizarse pocas semanas después de que los novios se hayan conocido. Según mi experiencia personal, los hijos asumen que sus padres quieren lo mejor para ellos y que su elección será la mejor opción, dando por bueno el candidat@ presentado.
 
Aunque para culturas distintas esta manera de proceder pueda parecer el preámbulo de un fracaso, la verdad es que los matrimonios en India suelen ser para toda la vida, aunque también hay que decir que en general el matrimonio arreglado busca garantizar vida familiar, estatus social y estabilidad económica, pero no fidelidad...
 
En caso de que los padres no encuentren entre sus conocidos candidatos adecuados para sus churumbeles o para personas con taras como gente con un divorcio anterior, mayores de treinta o ingenieros con gafas gordas existe otra forma de encontrar espos@ a través de los anuncios por palabras en la sección "Matrimonial" de los periódicos locales.
 
Su lectura da toda una lección de sociología India.
 










 Namaste!

lunes, 16 de marzo de 2015

Bienvenido a la salida

Cuando faltan cuatro días (no es una frase hecha, están contados) para que me vaya de Calcuta de manera definitiva me he encontrado con esta imagen haciéndome un guiño:

Fabrica acerera de Felpudos con mensaje (corto)
 
 
Está empresa acerera (no de acero, sino de acera) se dedica a imprimir la palabra WELCOME en los felpudos después de fabricarlos - véase al señor de atrás - y teñirlos - véase al señor de delante - en un perfecto ejemplo de trabajo en cadena en postura "pajarillo", eso si.
 
El proceso artesano es claro. Primero se tiñe el perímetro según el diseño cargado en el software. A continuación se dejan secar en el horno UV, a unos 35 grados y 90% de humedad en días como hoy, y por último se serigrafía la bienvenida según el patron taladrado en la chapa.
 
Se trata de una mediana empresa, de unos 50 metros de longitud de calle, pero tiene prevista una expansión en cuanto reciban la aprobación de la financiera para pagar los sobornos correspondientes a los agentes uniformados encargados de velar por el buen tránsito por la zona.

De momento deben tener alguna ayuda a emprendedores, porque son de los pocos que se han atrevido a ocupar un carril destinado al tráfico lo cual, a parte de innovador, es muy osado.
 
Ya podrían incluso haber techado la acera y un carril de la calle si hubieran aceptado el encargo de Ikea, pero el socio de la esponja roja dijo que ni de coña escribía en todos los felpudos "BIENVENIDO A LA REPÚBLICA INDEPENDIENTE DE MI CASA".

Otra cosa no, pero ha ganado en calidad de vida y total, para que se lo lleve hacienda...

Namasté!
 

domingo, 15 de marzo de 2015

A máquina

Poco a poco los trámites on line se van imponiendo, pero aquí aún hay muchísimas gestiones que requieren mover documentos en papel.
 
Eso, a parte de un mónton de desplazamientos absurdos, colas y posibilidades de corrupción por parte de quien tiene que aceptar los papeles, genera archivos con millones de hojas que los funcionarios de turno son incapaces de manejar y que acaban en pérdidas de expedientes y retrasos.
 
Pero no todo es negativo. También da trabajo a un montón de gente que vive de escribir a máquina lo que te haga falta.
 
Por supuesto, habiendo aceras no hacen falta locales, así que estos como otros muchos negocios simplemente toman su parte de calle, con taburete y máquina, y echan el día a la espera de clientes.




La foto es de una zona comercial y lo que estaban preparando eran principalmente facturas, pero en la zona de los superpoblados Juzgados de Calcuta hay auténticos expertos que te preparan cualquier legajo en lo que te tomas un té.

No ganarán mucho, pero con este tipo de "empresa" tampoco tienen casi gastos.

Namasté!
 

jueves, 12 de marzo de 2015

Se alquila

Precioso apartamento tipo loft en primera planta de edificio de diseño en zona céntrica.
Construcción completamente diáfana con inigualable luminosidad y ventilación.
Distribución mimalista en hormigón visto, que puede ser totalmente personalizada.
Posibilidad de uso como vivienda o como oficina.
Rodeado de zonas verdes y con solárium en cubierta.
Muy buena comunicación. Opción de alquiler de plaza de garaje en descampado cercano.

Fotos del anunciante: 1




Para el ojo inexperto resultará difícil pensar en quién ni para qué puede querer pagar por alquilar una vieja estructura de hormigón, pero la pobreza hace que carteles como el de la foto tengan su público.

Solo hay que ver la segunda planta.

Namaste!

miércoles, 25 de febrero de 2015

Kerala, el Hawai de India (II)

Segundo y último día del seminario y escapada para ver una muestra de lo más famoso de Trivandrum: sus playas.
 
El estado de Kerala es un vergel, con playas y naturaleza espectaculares y Trivandrum es su capital y destino de muchos extranjeros para vivir en eterno verano.
 
La zona de playas es Kovalam, a unos 15km de la ciudad y está divida en tres playas separadas entre si por espigones naturales de roca.
 
A parte de las barreras físicas que las separan, las playas también tienen una separación cultural obvia a primera vista.
 
La primera, ocupada mayoritariamente por extranjeros (Lighthouse beach) y, para más señas, con predominio de la gente ya retirada, con paseo marítimo, bares, tiendas de suvenires y un montón de opciones de alojamiento. Como su nombre indica, está pegada al faro.
 
La siguiente (Hawaii beach), ya no tiene paseo marítimo ni por tanto tampoco los locales que en él se alojarían. La arena llega hasta donde empieza la vegetación. Es una playa sin comodidades como las tumbonas ni más negocios que unos puestos de refrescos o de té. Aquí es donde vienen las familias o grupos de amigos indios a disfrutar de su costa sin toda la parafernalia montada para los turistas extranjeros.
 
Saliéndome un poco del tema, la verdad es que da que pensar. Personalmente dudaría a cual de las dos ir. No creo que haga falta tanto para disfrutar de una playa
 
Y por último una tercera (Samudra beach) reservada a los pescadores locales y en la que predominaban las barcas varadas.
 

El puerto de Kovaram - Trivandrum

Por supuesto, el faro

Vista general de la playa Lighthouse Beach, hasta las rocas

La misma vista general, con bicho.

Lighthouse Beach


Negocio local en la parte ocupada por extranjeros

El faro por montera.

¿Negocio? playero. Seguro que en algún momento habrá olas
Surfista local esperando la gran ola en Lighthouse beach.

Lighhouse beach a pie de arena

A la playa en familia, Hawaii Beach.

Sari de baño en Hawaii Beach

Sin paseo marítimo, pero con chiringuito..¡y a la sombra! (Hawaii Beach)


Samudra Beach, playa de los pescadores

Mercadillo en el acceso a la playa.
Y mañana, vuelta a la Ciudad de la Alegría.
 
Namaste! 
 

martes, 24 de febrero de 2015

El cordero de Kerala

Hoy estoy en Kerala, estado al sur de la India.
 
Me han invitado un par de días para un seminario y durante la cena he tenido un momento "karma menos mil" con mi compañero indio que ha venido conmigo:
 
- "Está bueno este cordero" (primer plato que me echaba, con moderación, para probarlo).
- "Ahora lo pruebo".
 
- "¡Madre, como está el cordero!" (mientras vuelvo con el segundo plato, más rebosante). "Está tiernísimo, no como ese duro incomestible que sirven en Calcuta".
 
Intrigado por mi crítica se levanta y se va al buffet, directamente a la cazuela del cordero. Desde la mesa, zapando a dos carrillos le veo mirar la cazuela, hablar con uno de los camareros, mirar la cazuela...algo no le cuadra.

Me levanto a por un poco más y nos cruzamos por el camino:
 
- "Ya verás como est...". Me callo. Me mira torcido, mitad con incredulidad, mitad con recelo, mientras vuelve con el plato vacío.
- Mario, eso no es cordero...es ternera.
- No, si ya decía yo...
 
Falso cordero, cerveza y pan
 
A parte de la duda que le haya quedado de si he querido engañarle para que comiera ternera o si es que de verdad soy así y ya está, me he zampado tres platos, con pan y cerveza y me he quedado redondo.
 
Casi pierdo mil puntos de karma por la incitación al vaquicidio, pero creo que aunque se la hubiera comido habría tenido una rebaja en el castigo, porque dudo mucho que eso fuera 100% ternera.
 
Namaste!

lunes, 23 de febrero de 2015

Sobrevivir Calcuta

Ya se acaba Febrero y el invierno se retira.
 
La temperatura máxima hoy es de 36 graditos con el 85% de humedad, lo que da una idea de lo que se avecina cuando aún faltan semanas para que llegue la temporada de calor del bueno.
 
El verano aquí va de mediados de Marzo a mediados de Junio, que es cuando empieza el monzón que se extiende hasta principios de Octubre. Si, esto es un no parar de alegrías meteorológicas.
 
La cosa es que ya va sobrando "la rebequita" y se empiezan a buscar los mandos a distancia de los aires acondicionados.
 
En mi caso el invierno ha hecho estragos: de tres aparatos uno funciona y da frio, otro funciona sin dar frio (pero engaña a las visitas) y el principal ni siquiera tiene la deferencia de arrancar.
 
No es problema. Aquí la gente es muy manitas y tenemos una empresa de mantenimiento que, salvo algún despiste, funciona bastante bien.
 
Han venido, se han llevado el equipo que no enfriaba y las tripas del que no arrancaba y me ha dicho que el problema son los productos químicos que hay en el aire en esa zona debido a las industrias peleteras.
 
No es que le de mucha credibilidad al análisis científico de por qué mis aires con más horas de funcionamiento que las pirámides están continuamente averiados, pero añade detalles nada buenos a lo que yo ignorante llamaba genéricamente polución.
 
Es continua la imagen de gente intentando mantener sus vías respiratorias limpias (escupiendo, vamos) y es muy comentado entre los expatriados  los problemas del mismo tipo.
 
Así, te levantas por la mañana con una costra en la garganta, abres las cortinas y descubres que algún industrial cercano - o no - que ha decidido quemar sus deshechos y compartiros con la ciudad:
 
Ni nube, ni niebla. Mierda
 
Calcuta, es una ciudad difícil para vivir, o mejor dicho, para sobrevivir.
 
El aire te envenena lentamente, pero si tienes prisa hay otras opciones.
 
Dejando a un lado el tráfico, la hostelería da mucho juego.
 
Cuando parte de la comida viene en higiénico papel de periódico ya guarro de origen te sientes un afortunado de tener una flora intestinal tan sana.
 
También te preguntas por qué pican más esos garbanzos que los de la tienda de al lado, la habitual para mis comidas, y si tendrá relación con que en la habitual en lugar de papel de periódico usen papel de aluminio.

¿Tendrán algo que esconder detrás de las especias extra?.
 
India tiene cosas que marcan, pero no creo que eche de menos Calcuta.
 
Namaste!

jueves, 12 de febrero de 2015

Vanarasi, la nuit

Varanasi, también conocida como Benarés, es una de las siete ciudades sagradas de la India para los hindús y, con seguridad, la más importante de ellas.
 
¿Por qué es tan importante?, porque aquí descansó una de las cuatro cabezas de Brahma, creador del mundo.
 
Por si eso no fuera suficientemente relevante en si mismo, resulta que también aquí cayó la mano izquierda de Sati, esposa de Shiva, fallecida en trágicas circunstancias (se prendió fuego, dicen).
 
No es que Varanasi sea grande, es que los dioses le tienen predilección.
 
Como curiosidad, Sati dio nombre al folclórico ritual en el que la viuda se quemaba en la pira funeraria junto a su difunto marido. Esta inmolación fue prohibida por los ingleses en el siglo XIX, pero al parecer aún se da algún caso (y los que no se sepan) en la India rural profunda.
 
Millones de profesantes hindús visitan la ciudad para participar en los rituales que se desarrollan en el río Ganges que la atraviesa.
 
La imagen más típica de Benarés, y seguramente de la India, es la de las escaleras que dan acceso al Ganges (ghats) abarrotadas de hindús con vestimentas de mil colores bañándose en el río, ya que creen que la inmersión en estas aguas les limpia de pecado.
 
Será por esa función limpiadora por la que el Ganges a su paso por Benarés presenta unos niveles de contaminación preocupantes incluso para los estándares indios, suponiendo que los hubiera.
 
A esto ayuda la creencia hindú de que quien muere a menos de 60km de Benarés rompe el ciclo de las reencarnaciones, compensando el karma acumulado por acciones pasadas y alcanzando a Brahma, fin último del hinduismo.
 
Los crematorios que se multiplican a orillas del río no dan a basto para incinerar a tanto peregrino.
 
Esto hace de Benarés un sitio atractivo para los turistas extranjeros (?¿), donde un sin número de gente viene a morir, es incinerada y echada al rio.
 
El poder de la ciudad y su historia es tan profundo que el turista que pone un pie en Varanasi, concretamente en cualquiera de sus vehículos, siente la muerte como algo muy cercano.
 
Para justificar su comportamiento hay que entender que los conductores de Benarés tienen el paraíso asegurado hagan lo que hagan si no se alejan más de 60km de la ciudad. El aeropuerto está solo a 22km, aunque se hacen muy largos.
 
Jamás pensé decir algo así, pero las calles de Calcuta al lado de Varanasi son un oasis de respeto, educación, civismo, limpieza  y silencio.
 
En la ciudad la tensión es absoluta, pero a diferencia de la carretera, en esta ocasión temiendo por la integridad de los demás ya que abundan las bicicletas, motos y rickshaws que se mueven sin seguir ningún patrón ni norma.
 
No frena nadie, solo esquivan, las motos llevan los espejos doblados hacia dentro y los coches hace tiempo que los perdieron arrancados, la velocidad es mínima y las caídas en parado continuas debido a enganchones por la falta de espacio entre vehículos y el afán por avanzar a cualquier precio.
 
Todos los incidentes y jugadas al volante, continuas, se saldan con una mirada de asco entre conductores. Salvo si uno de ellos va borracho, que entonces se pone a golpear el coche, y gritar, y..pero vamos, que eso es otra historia y  fue un incidente aislado.
 
Lo dicho, lo normal es un frenazo seguido de parada de dos segundos para recuperarse del susto, mirada de asco, bocinazo, arrancar, otro frenazo, mirada de asco, bocinazo, arrancar...
 
Por el día Benarés es una ciudad caótica y si además la estancia coincide con un día auspicioso para bodas según el calendario religioso, la ciudad se convierte en una especie de Las Vegas (pero con más luces) con todos los hoteles ocupados con celebraciones y es recomendable armarse de paciencia hasta límites difíciles de explicar ya que cualquier calle puede ser cortada en cualquier momento por tiempo indefinido y si te pilla, ahí te quedas entre pitidos.
 
Transporte escolar en "cyclovan": Señor penando en pedales y moto haciéndole un interior justito por no cerrar la trazada
 
Yo, como visitante raro que me considero, no fui a ver el ritual de los Ghats ni los templos, pero por motivos de trabajo hicimos una "excursión" nocturna que me permitió ver algo que ningún turista a visto jamás durante el día debido a la densidad del tráfico: ¡el asfalto de las calles de Benarés!
 
"ay, ay, ay, ayyyyyy"
"Por fin...reina de la calle"
 
 
 






Vacas esperando a que abran la comisaria para pedir asilo o entregarse, a saber


Chae al carbón en la madrugada. Siempre es hora de té.

Reunión y comida callejera para noctámbulos a luz de la luna
  

Callejuelas de Varanasi mientras los conductores duermen

Personalmente, me quedo con la ciudad de noche.

Namaste!
 

viernes, 30 de enero de 2015

Tareas callejeras

Está es una demostración de que, por absurdo que suene, las tareas domésticas pueden ser callejeras.
 
Aprovechando la bondad del clima y la relajación de las autoridades en lo que a negocios y ocupación de vía pública se refiere, aquí tenemos a un señor que, a precio módico, hace que tener que planchar no sea nunca más una excusa para, por ejemplo, dejar de ir a la opera.



El puesto, como tantos otros, ocupa la acera de manera permanente. La estabilidad del negocio queda reflejada en que ya cuenta en "sus paredes" con los reglamentarios posters de deidades que tan extendidos están por estos lares.
 
Puestos, macropuestos, megapuestos y escombros varios de obras inacabadas a lo largo de la historia de la ciudad hacen que, salvo en contadas calles principales, las aceras sean impracticables y solo se pueda caminar por el asfalto.
 
Desde el punto de vista del viandante, esto dispara un proceso evolutivo acelerado que consta de tres fases, a saber.
 
En la primera se desarrollan habilidades y cintura de recortador para esquivar todo lo que se nos aproxima moviéndose erráticamente desde cualquier dirección.
 
El agotamiento mental para (intentar) esquivar todo lo que nos rodea es tal que el sujeto sin darse cuenta pasa a la fase dos consistente en una pérdida gradual de audición.  Esto hace que, aún no esquivando, empiece a darte igual que te piten y que algún espejo retrovisor te golpee la muñeca. En esta fase también viene desarrollándose mucho la fe.
 
La tercera y última fase, a la que no he llegado (aún) pero que he observado completamente desarrollada en todos los habitantes locales que han sobrevivido a las dos anteriores, la sordera selectiva es absoluta y no varían su trayectoria ni aunque el coche les dé golpecitos con el parachoques en las pantorrillas mientras quema el claxon.
 
Visto desde el coche, la circulación por estas vías se hace pesada.
 
Por un lado por la tensión de pensar que va a dar a algo o al alguien y por otro porque la velocidad es mínima y acabas mareado de tanto volantazo de un lado a otro de la calle.
 
Desde el punto de vista del automovilista la primera fase es divertida, ya que entre un mar de gente que camina sin desviarse por nada, como sobre railes, se ve una cabeza (blanca y sobresaliente por lo general) girándose nerviosamente en dirección a los bocinazos recibidos de un lado y otro y moviéndose a saltos en zig-zag. (liebre & perro)
 
La fase intermedia es en la que estoy yo ahora, desarrollando la fe, así que no me hace ninguna gracia.
 
La tercera y última fase es un poco más desesperante para el que va en el coche, ya que a veces hay que llegar a bajarse para decirle a alguien, que te está mirando, que se aparte para aparcar. (vaca & tren).
 
En general, esta no es una ciudad pensada para pasear:
 
 
 
Namaste!
 

miércoles, 21 de enero de 2015

Cinco kilos de naranjas (II)

Debo reconocer que la segunda parte del viaje no ha ido tan mal como esperaba.
 
Esto puede ser debido a dos motivos: que había puesto el listón de expectativas tan bajo que era imposible defraudarme, o que después de lo del otro día haya ganado un escalón en la escala del karma y cada vez aguante más sin ser consciente de ello. O ambas.
 
Otras opciones absurdas, como que la cosa hubiera ido realmente bien, no son ni siquiera consideradas.
 
El programa estaba claramente fijado: nos habían citado a las 11:30am en el salón de plenos del ayuntamiento de la ciudad sin saneamiento para que presentásemos a nuestra empresa de rehabilitación de saneamiento.
 
De ahí nos iríamos a otra ciudad cercana, la que efectivamente si tiene saneamiento, donde el otro día cuando nos hartamos de esperar a que apareciera alguien a la cita que nos habían hecho, le dijimos a un señor que había sentado en un pasillo que ya si eso volvíamos hoy a las 3:00pm para reunirnos con todos los ingenieros. ¿Qué podía fallar?.
 
Para cumplir con tan ambicioso plan hemos reservado los mismos vuelos que el día anterior, aunque el programa fuera absolutamente distinto. Supongo que el madrugón ha sido por motivos de superstición tras el éxito de hace dos días, porque otra razón no encuentro para llegar a un sitio a las 8:20am cuando la reunión es a las 11:30am.
 
Vuelo puntual y desayuno en veinte minutos seguido de hora y tres cuartos dándole vueltas al salero para hacer tiempo. Por fin salimos en coche hacia la ciudad sin saneamiento y llegamos a las 11:00am, media hora antes de la cita. El salero no había dado para más.
 
Nos vienen a buscar dos funcionarios. Conversación animada en hindi con mis acompañantes cuyo desenlace es que empezamos a caminar. Algo me había parecido entender de plata y artesanía, pero aún así pregunto con mucho temor: "¿dónde vamos?". "Como tenemos tiempo nos van a enseñar una artesanía de plata muy típica de aquí".
 
Bueno, por fin algo de provecho.
 
Vamos caminando y la temperatura es perfecta, así que disfruto del paseo por las calles típicas de las pequeñas ciudades indias: calles estrechas y nunca rectas con edificios de poca altura y comercios en sus bajos, totalmente abiertos y dando directamente al asfalto (no hay aceras), con multitud de motos aparcadas de cualquier manera más o menos cerca de las fachadas mientras sus dueños hacen los recados. Residuos de vaca por todos lados, generalmente ya esparcidos por algún incauto o vehículo anterior, y motos y bicicletas que circulan avisando con el claxon mientras esquivan todo lo anterior y a los viandantes que, como nosotros, intentan caminar entre tanto obstáculo.
 
No es raro que los comercios se agrupen por gremios, como en la edad media. Así, de camino pasamos por una zona con muchas farmacias y, a continuación, una donde las joyerías se suceden. Cuando pensaba que estábamos buscando una exposición, el guía para y se mete en una de las joyerías.
 
Ummm...esto lo he vivido yo antes..."peligro, cazador de pichones indio, la variedad más mortal", pero me ha descolocado que lo que ofrecen siempre son pasminas-pasminas, así, dos veces muy seguidas. La plata es un paso más.
 
 - "Este trabajo en plata con cables es típico de aquí, ¿te gusta?"
 - "Pseeee"
 - "Llévale algo a tu familia..esos tres dioses seguro que les gustan"
 - "uff..¡Qué va!, ellos son más de pasminas"
 - "Pero si no son caros...pues mira que bolígrafo más fino de oro y plata"
 - "No si ya, ya..."
 
...y muy despacito he empezado a caminar de puntillas hacia atrás, sin dejar de mirarle a los ojos, mientras tanteaba con la mano el camino a la salida ...¿no tienen cierto parecido familiar el vendedor y el funcionario-guía?.
 
Inciso aquí: la frase "pero si es barato" tiene veneno. Si picas y dices cualquier cosa, lo que sea, ya habrás demostrado interés y tirarán del hilo. De ahí a que te saquen el taburete y el té hay un suspiro. Llegado ese punto en este juego tipo león-cebra, ya habrás perdido.
 
Una vez en la calle he respirado, agradecido a todos esos vendedores indios que desde que llegué han entrenado mis nervios llevándolos al límite para poder, por fin, responder instintivamente en situaciones críticas como esta.
 
Total, que hemos ido al ayuntamiento en hora y la presentación ha tenido buen aforo.
 
Lástima que todos los ingenieros estuvieran a sus cosas, pasándose de unos a otros documentos que leían y comentaban entre ellos, o con terceros por teléfono, para finalmente firmarlos.
 
El Commissioner, que fue quien nos pidió que volviéramos hoy, ha llegado cuando se había acabado la presentación Esto ha sido recriminado por sus ingenieros en el único momento en que les he visto levantar la cabeza de sus papeles, quedando el asunto zanjado con la respuesta "yo ya la ví antes de ayer".
 
El resto, la alcaldesa, el secretario y dos señoras cuyo puesto desconozco, prestaban bastante atención, asintiendo con la cabeza de vez en cuando.

Aunque sé que la primera edil no entiende ni palabra de inglés, se agradece el interés.
 
Sus acompañantes tampoco debían entenderme, porque al acabar no ha habido oportunidad de preguntas. Uno de los ingenieros ha levando la cabeza de los papeles que estaba leyendo para decir muy amablemente, "volveremos sobre el tema y ya te contactaremos si es necesario...y por favor recoge rapidito que tenemos otra reunión ahora".
 
Aquí las naranjas han estado a punto de volar, lo reconozco, pero inmediatamente he pensado que ya iba siendo buena hora para irse a comer a algún sitio majo, y se me ha pasado.
 
Las 12:15pm. Coche de vuelta a la ciudad con saneamiento a ver al único que me aguantó la chapa el otro día casi completa.
 
Él fue a quien el alcalde le pasó la bola y quien intentó, sin éxito, pasársela a los ingenieros. Nos citó para una reunión con ellos aquella misma tarde a la que los únicos que asistimos fuimos nosotros.
 
Evidentemente el señor que el otro día estaba sentado en pasillo (probablemente esperando a pagar una multa o a recoger un certificado) no había hecho su parte, así que hoy no había reunión organizada como pedimos. Cachissss...
 
Aún así, charla amigable, porque la verdad es que son simpáticos, y a las dos nos hemos despedido con cinco horas por delante de espera hasta las salida de nuestro vuelo de vuelta.
 
Hemos ido a comer a un hotel espectacular aunque con sobrecarga de figuras "raras" en la decoración (cuyo dueño es un exministro, qué cosas), hecho un poco de turismo de templos, como Dios manda, y después para el aeropuerto.
 
 
 
 
 
 
 
Al final hemos aprovechado el día y, salvo un momento de debilidad, ni me he acordado de las naranjas.
 
Lo dicho, Karma: +10
 
Namaste!

lunes, 19 de enero de 2015

Cinco kilos de naranjas


 
La entrada de hoy carece de interés para todo el mundo, menos para mí. Ni siquiera lleva fotos.
Lo hago a modo de terapia para que no se me olvide que cada surco hace la huella más onda.
También puede servir para entender a ese típico testigo que mirando unas siluetas dibujadas en el suelo con tiza entre restos de naranja triturada dice a la cámara con asombro “Quién lo iba a decir..hace dos días cuando estuvo aquí parecía una persona normal, decía buenos días y bebía todo el té que le ponían..pero hoy algo le pasó que se puso a dar narajanzos a diestro y siniestro gritando no sé qué de que se iba a hacer un zumo a porrazos”.

Pues si, esas cosas pasan.
Hoy he visitado dos ciudades del estado de Orisha donde nuestro contacto me había organizado sendas reuniones con los más altos dirigentes políticos y técnicos para hacerles una presentación de la empresa y dar a conocer nuestro trabajo por si en el futuro surgiera algún proyecto.
En estas ocasiones yo soy un mandado. El viaje lo planea y organiza nuestro contacto en cada zona, que es quien tiene relaciones a ese nivel. Él dice cuándo, cómo, dónde y a quién. En está ocasión era una cosa sencilla aunque incluyera madrugón: dos ciudades, dos reuniones, ir y volver en el día.
Salgo de casa a las 5am para coger un avión que a las 8.30am nos deja en la primera ciudad. Ahí nos está esperando un coche que en diez minutos nos deja en el despacho del alcalde que, debo reconocerlo, me sorprende gratamente porque está ya trabajando. No solo eso, sino que está recibiendo a la gente de la ciudad, un poco desordenadamente ya que todo el mundo estaba arremolinado alrededor de la mesa a la vez, pero aún así, muy valorable.
A mi me dan situación de privilegio, en primera línea y con silla. Primer té de la mañana mientras que consiguen que entre llamadas y firmas se centre en mi y me presento. Muestra interés, eso es bueno, pero cuando voy a encender el ordenador como paso previo a soltarle la chapa correspondiente apoyada en una maravillosa presentación me dice que si, que si..pero mejor, que ya si eso, se la suelte a su personal técnico del ayuntamiento.
Llama por teléfono, habla con alguien, y nos dice que nos están esperando en otro departamento. Coche y cambio de edificio. Las 10am. Nos reunimos con un señor, también muy amable, que ya nos anticipa que él llevó el tema del saneamiento durante ocho años, pero que ya no. Segundo té de la mañana. Aún así nos pide que le suelte la chapa, así que como yo he ido para eso, me arranco.
A punto de terminar y a la enésima interrupción de móvil, me dice que le está llamando un jefe, y que lo mejor es que a las 5pm vuelva a su oficina, que el va a organizar una reunión con todos los ingenieros del departamento que de verdad llevan el saneamiento, y que les suelte a ellos otra vez la chapa, que me ha quedado muy redonda y ellos van a estar entregados.
En fin. Bueno, pues vale. Yo he venido a eso, me repito, aunque son ya las 11am y aún no he encontrado a nadie que me escuche. Calma, está todo perfectamente organizado y hasta las 5pm tenemos un plan B: la segunda ciudad.
Mi contacto me sube en el coche y en 20 minutos estamos en la otra ciudad, que ya de entrada parece bastante menos avanzada, por decirlo finamente. Las 11.30am. Vuelvo a cargar mi maleta por las escaleras, con el portátil y las copias impresas de las que aún no he soltado cási ninguna.
Nos recibe la alcaldesa y un grupo de políticos que no paran de hablar por teléfono. Cada vez que tocas una silla en un despacho público, té (tercero).
Los políticos, como los españoles: Ni palabra de inglés. Así que es mi contacto el que les cuenta en el idioma local la presentación que yo había preparado basándose en lo que me había escuchado que le acababa de contar al de la ciudad vecina.
Mi contacto no tiene ni idea técnica de lo que hacemos, pero por suerte estoy seguro de que los políticos tampoco se estaban enterando de nada de lo que les decía porque ellos reconocían no saber cómo era el saneamiento de su ciudad y, además, la conversación era imposible que transmitiera ningún mensaje porque se interrumpía cada 15 segundos por alguna llamada de móvil.
En una de esas paradas, a medias de la presentación, noto que ya no se reanuda. Al parecer era el Commissioner, un alto cargo ejecutivo que suele saber de las cosas mundanas del ayuntamiento (iluminación, carreteras, saneamiento y estás chorradas). Que viene. Hay que empezar de cero otra vez. Ah, bien, son solo las 12pm y hasta las 5pm tenemos tiempo.
El Commissioner es un tipo simpático y sonriente que habla inglés. Esta es la mía. Comienzo desde el principio la chapa  otra vez y todos los políticos, que no entienden ni palabra, mantienen silencio. Corro, he pillado un minuto en el que no hay ninguno haciendo o recibiendo llamadas y hay que aprovechar.
El Commissioner sabe de que va la cosa porque la aprobación de todos los proyectos que ejecuta el ayuntamiento pasa por él. Su interés nos interesa, y la cosa parece que va bien porque interactúa. Hace preguntas. Bien, he conseguido su atención. Cuando faltan cinco diapositivas, cinco, para acabar la presentación me dice que en esa ciudad no hay saneamiento.
¿?
Pero vamos a ver; si nosotros nos dedicamos a rehabilitar el saneamiento, y tu ciudad no tiene saneamiento…¿me puede traer alguien cinco kilos de naranjas?. A un lado el comisionista, y al otro mi contacto que me ha organizado el viaje y la presentación en una ciudad sin saneamiento.
Pero la cosa es que al Commissioner le interesa, y eso es bueno. Oye, ya que estoy aquí buscando un sentido al viaje, que alguien que es responsable de proyectos conozca a la empresa no es malo.
Quiere que le contemos lo qué hacemos y cómo lo hacemos a los ingenieros de su ayuntamiento. Hasta las cinco hay tiempo y la verdad, ya que estoy, me da igual. Yo soy así de espléndido
Ahí es cuando dice ”¡pues no se diga más! (traducción libre), entonces organizo una reunión con todos lo ingenieros. ¿os viene bien dentro de dos (¡2!) días a las once y media?”. Me quedé tan sorprendido con la planificación que antes siquiera de echar de menos tener a mano una red de naranjas, mi contacto ya había respondido “¡perfecto!, en dos días nos vemos aquí”.
Salimos, la 1pm.
 
Analizando la situación e intentando comprender lo que acaba de pasar, repaso mentalmente los hechos a ver si me he pedido algo: voy a volver en avión dentro de dos días para explicar cómo reparamos el alcantarillado a una ciudad que no tiene alcantarillado.
No. Sigo sin entenderlo. Paso de discutir con mi contacto. Dentro de dos días me vuelvo a levantar a las cuatro de la mañana para explicarle, a gente que no me entiende, como reparamos un saneamiento que no tienen.
No voy a darle más vueltas ni ser crítico con la planificación del viaje ni con los estupendos contactos. Hay que ser positivo si no quieres perder el juicio. Ya está, ya pasó. Nuestro objetivo primordial era la primera ciudad, más grande y con más infraestructura que reparar y a las 5 nos reunimos con todos los técnicos. El resto es accesorio.
Vamos a comer. Aunque lo intento evitar, me sigue tentando preguntarle a mi contacto qué oportunidad de negocio ha visto cuando ha aceptado la invitación que nos va a costar dos billetes de avión extra y perder un día entero, pero me temo que la respuesta me desvelaría, así que como y callo.
Las 4pm, hora de ir a explicar nuestras habilidades con el saneamiento a los ingenieros de la ciudad que, efectivamente, tiene saneamiento.
 
Llegamos a las cuatro y media. Bien, así vamos conectando el proyector, repartiendo la documentación..Maleta para arriba otra vez. Es pronto y el señor amable que llevó el saneamiento anteriormente y que quedó en organizar la reunión con los técnicos a las cinco, está reunido "en otro lao". Es normal, es pronto y es gente ocupada.
Esperamos. Otro té. Lo rechazo por sobrecarga. El chico del té me mira raro. Tanteo en busca de una saco de naranjas por debajo de la mesa. No hay suerte.
Las cinco.
Las cinco y media.
Las seis.
Nos vamos dejando recado a uno que pillamos por allí de que, ya si eso, le diga al jefe que hacemos las reunión dentro de dos días a las tres de la tarde, cuando acabemos de explicarles a los ingenieros de la ciudad sin saneamiento cómo reparar el saneamiento.
Nos vamos al aeropuerto.
Llegamos de vuelta a Calcuta a las 9.30pm y de ahí, cada mochuelo a su olivo.
Sensación de deber cumplido y grandes expectativas para el viaje de pasado mañana.
También firme propósito de viajar con cinco kilos de naranjas en red.
Creo que uno de los días más absurdos desde que llegué. Incluyendo aquél día con el M.A indio en el melonar que voy a intentar recuperar para poner por aquí.

Pasado mañana vuelvo.
 
Quién lo iba a decir..hace dos días cuando estuvo aquí parecía una persona normal, decía buenos días y bebía todo el té que le ponían..pero hoy algo le pasó que se puso a dar narajanzos a diestro y siniestro gritando no sé qué de que se iba a hacer un zumo a porrazos.
Namaste!