El Chae es la bebida típica de India. Es una infusión de té hervido con leche, azúcar y especias variadas entre las que no puede faltar el jengibre
Uno no es consciente de cuanto té puede beber un ser humano hasta que no visita este divino país
No hay oficina publica o privada en la que no haya al menos un "chico del chae" más o menos talludito. El trabajo sencillamente no se concibe sin té y si una empresa prescindiera del chico del chae tengo la absoluta certeza de que se enfrentaría a un conflicto con sus trabajadores
En las privadas el chico del té está a la espera y el servicio lo hace solo cuando alguien se lo reclama, pero en las públicas, donde el consumo se dispara, el chico del chae hace la ronda de despacho en despacho ininterrumpida y compulsivamente cargado con una tetera mugrosa e inagotable en una mano, una pila de vasitos de papel bajo ese brazo y, a veces, una caja de galletas bajo el otro dejándose una mano libre para manejar todo lo anterior
Cuando tienes que pasar una mañana en una oficina pública llegas a tener la sensación de que te está siguiendo de despacho en despacho
En las privadas el chico del té está a la espera y el servicio lo hace solo cuando alguien se lo reclama, pero en las públicas, donde el consumo se dispara, el chico del chae hace la ronda de despacho en despacho ininterrumpida y compulsivamente cargado con una tetera mugrosa e inagotable en una mano, una pila de vasitos de papel bajo ese brazo y, a veces, una caja de galletas bajo el otro dejándose una mano libre para manejar todo lo anterior
Cuando tienes que pasar una mañana en una oficina pública llegas a tener la sensación de que te está siguiendo de despacho en despacho
En los trenes, el chico del chae recorre el convoy de arriba a abajo tan compulsiva y repetitivamente como lo hacen en las oficinas publicas, con el agravante de que aquí va gritando "chaaae, cooooffe ... chaechaechae .. coooooofe" sin importarle lo más mínimo que hora es ni que se trate de un tren cama
Por si para alguno el chico del té no hace la ronda suficientemente rápido, en las estaciones hay otros que con el equipo a cuestas recorren el andén arriba y abajo vendiendo su dulce mercancía a los viajeros a través de los barrotes de las ventanas de los vagones de las categorias inferiores
Por si para alguno el chico del té no hace la ronda suficientemente rápido, en las estaciones hay otros que con el equipo a cuestas recorren el andén arriba y abajo vendiendo su dulce mercancía a los viajeros a través de los barrotes de las ventanas de los vagones de las categorias inferiores
En las tiendas zonas rurales, y también en las de barrio donde la compra requiera cierta espera, el comerciante siempre intentará agasajarte pidiéndote con insistencia dos cosas que deberás hacer para que se calle, te apetezca o no: tomar un chae y sentarte
Aunque parezca que en el binomio ofrecido debemos temer al chae, en realidad la silla/taburete ofrecido lleva mucho más veneno porque su presencia indica que nada se resolverá en menos de una hora, siendo optimista, y si no entra otro cliente que, por supuesto, será atendido antes o a la vez que tú
No conozco a nadie a quien le haya sentado mal un té, y eso que personalmente los he tomado en sitios y tazas que no han visto el agua en su larga vida, pero si reconozco haber perdido la paciencia en alguna tienda donde me "sacaron la silla". Una vez más, conviene recordar la una máxima cuando tú estás al rojo, ellos aún están calentando antes de perder el juicio y cometer alguna barbaridad con el taburete
Eso me recuerda a la vez que pasé dos horas y media en una tienda de Phalodi (Rajasthan) para comprar unas sillas de plástico de esas de terraza de toda la vida para la caseta de obra. ¡Ya ves tú!, como se puede uno liar en eso, pues se puede. El tío mandaba a alguien a por sillas a yo no sé donde y mientras esperábamos, y esperábamos...y cuando cada veinte minutos el otro llegaba con una silla en la moto, el comerciante me decía que la probase. Como con el té, no vale de nada negarse. Así que me levantaba de la silla de plástico en la que estaba sentado y me sentaba con cara de sumiller en la silla de plástico recién llegada que tenía mierda como si la acabara de robar
Al final me harte y nos fuimos de la tienda. Lo peor es que no compramos ninguna, pero me negué a repetir la experiencia así que delegué
Volviendo al chae,
Aunque parezca que en el binomio ofrecido debemos temer al chae, en realidad la silla/taburete ofrecido lleva mucho más veneno porque su presencia indica que nada se resolverá en menos de una hora, siendo optimista, y si no entra otro cliente que, por supuesto, será atendido antes o a la vez que tú
No conozco a nadie a quien le haya sentado mal un té, y eso que personalmente los he tomado en sitios y tazas que no han visto el agua en su larga vida, pero si reconozco haber perdido la paciencia en alguna tienda donde me "sacaron la silla". Una vez más, conviene recordar la una máxima cuando tú estás al rojo, ellos aún están calentando antes de perder el juicio y cometer alguna barbaridad con el taburete
Eso me recuerda a la vez que pasé dos horas y media en una tienda de Phalodi (Rajasthan) para comprar unas sillas de plástico de esas de terraza de toda la vida para la caseta de obra. ¡Ya ves tú!, como se puede uno liar en eso, pues se puede. El tío mandaba a alguien a por sillas a yo no sé donde y mientras esperábamos, y esperábamos...y cuando cada veinte minutos el otro llegaba con una silla en la moto, el comerciante me decía que la probase. Como con el té, no vale de nada negarse. Así que me levantaba de la silla de plástico en la que estaba sentado y me sentaba con cara de sumiller en la silla de plástico recién llegada que tenía mierda como si la acabara de robar
Al final me harte y nos fuimos de la tienda. Lo peor es que no compramos ninguna, pero me negué a repetir la experiencia así que delegué
Volviendo al chae,
| Chae callejero y vasos de barro |
En cualquier caso esto no debe ser impedimento para disfrutar de su té, porque a veces me ha dado por pensar, ya veis que tontería, que cabría la remota posibilidad de que los vasos teóricamente desechables esparcidos por el suelo de las oficinas o calles también acabasen al final de la jornada de nuevo apiladitos debajo del brazo chico del chae de turno para el día siguiente. Y es que siempre conviene recordar que no hay dos Indias
En obra, los subcontratistas paraban el trabajo varias veces al día porque "es la hora del té", mientras que un coche de la empresa constructora recorría la parcela cargado con tetera, vasos y galletas para sus técnicos
Lo desesperante es que ambos momentos no solían coincidir, así que era raro que "ambos equipos coincidieran en el terreno de juego". Pero como en las oficinas, no se puede ir contra la marea, así que resulta más realista unirse que intentar regularizar la toma de chae
Lo desesperante es que ambos momentos no solían coincidir, así que era raro que "ambos equipos coincidieran en el terreno de juego". Pero como en las oficinas, no se puede ir contra la marea, así que resulta más realista unirse que intentar regularizar la toma de chae
Pues dicho todo esto por delante, yo desmiento desde aquí que la teína tenga los mismos efectos que la cafeína:
| El marido de la señora de la limpieza (ver abajo). Ojo al quiebro bordillo-riñones |
| El vendedor de fruta |
| El taxista equilibrista |
| El taxista temerario |
| Vendedor a la entrada al templo de Kalighat en hora punta |
| Y, por supuesto, la señora de la limpieza |
Namaste!