Dado que ya sabía dónde estaba Hyderabad, la primera información que busqué cuando supe que iba a vivir aquí fue si había 1) Decathlon y 2) tiendas de bicis.
Es una costumbre que cogí en Calcuta cuando las ofertas que hacíamos en otras ciudades parecía que prosperaban e investigaba para saber como se viviría en ellas llegado el caso de tener que mudarme.
Puede que no sea un método muy ortodoxo, pero una ciudad de 20 millones de habitantes donde no hay un Decathlon ni una sola tienda de ciclismo deportivo dice mucho sobre la forma de vida de la sociedad que la habita. Hasta donde sé, es la única ciudad grande de India donde la multinacional, que planea abrir 60 tiendas entre 2014 y 2019, no a puesto el pie. Por algo será.
Según mi teoría, que estoy en tramite de patentar, donde hay Decathlon hay una cultura del ocio deportivo que, a su vez, conlleva otros muchas implicaciones.
Solo por citar como referencia otras dos megaurbes, Delhi, la capital con 24 millones de habitantes, tiene tres tiendas y Bombay, la capital financiera, tiene una. Bangalore (tres Decathlon) es el paraíso indio del ciclista y a parte de Decathlon y tiendas de bicis su ayuntamiento se preocupa de hacer carriles bici en la ciudad.
Vale que están en estado embrionario y que generalmente son tramos sueltos en calles que no sirven para mucho, pero solo el interés ya merece mención y seguro que va a mejor.
Hyderabad, con "solo" 5 millones de habitantes tiene tres Decathlon. Y no solo eso, sino que también tiene un buen puñado de tiendas dedicadas en exclusiva al ciclismo de ocio que, sin entrar a valorar la calidad del material que ofrecen, son la respuesta a una demanda del público.
Dicha demanda se refleja en la existencia de un club ciclista que, sin cobrar nada, intenta coordinar a los interesados de la ciudad para rodar juntos unas cuantas veces por semana con la única condición de llevar casco.
Entre estas quedadas llama la atención lo que llaman "watermelon rides" que hacen una tarde a la semana y que consiste en dar vueltas al lago y, en cada vuelta, comerse una raja de sandia comprada en los puestos permanentes que durante todo el año hay en el paseo del lago. A la cita, a parte del citado casco, agua y parches hay que llevar dinero. El que coma más sandía gana, o pierde, no sé.
Entre estas quedadas llama la atención lo que llaman "watermelon rides" que hacen una tarde a la semana y que consiste en dar vueltas al lago y, en cada vuelta, comerse una raja de sandia comprada en los puestos permanentes que durante todo el año hay en el paseo del lago. A la cita, a parte del citado casco, agua y parches hay que llevar dinero. El que coma más sandía gana, o pierde, no sé.
Pongo aquí el link porque llama la atención el tiempo que le dedican por pura afición: Hyderabad Biking Club
Solo hay que darse de alta por internet (yo lo hice antes de venir) y puedes comunicarte con ellos para, por ejemplo, confirmar asistencia a cualquiera de las quedadas que hacen varias veces por semana, generalmente para dar vueltas alrededor del lago de la ciudad.
Sin cobrar nada y sin apenas medios, tienen lo que llaman"bike stations" en un par de puntos de la ciudad que son chamizos que les sirven de punto de encuentro y donde te alquilan una bici si la necesitas para salir con ellos.
Prometo que he intentado ir, al menos, a ver lo que se cuece, pero empiezan a las 5:30am y...paso. Pero si que iré a hablar con ellos a la salida de una de sus quedadas vespertinas zampa sandías en cuanto haga menos calor.
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| El gimnasio (las dos últimas plantas) |
Pero mientras llega el invierno y descubro si hay alguna posibilidad de montar en bici en esta ciudad, algo de ejercicio tengo que hacer.
Antes corría de vez en cuando en una cinta que había en el gimnasio de la urbanización, pero ahora vivo en un bloque aislado y no tengo esas instalaciones.
Pese a no haber pisado un gimnasio en mi vida (solo en India y para correr), lo primero que hice el lunes pasado cuando llegué a India fue apuntarme - ¿o alistarme? - en un gimnasio que en proporción calidad/distancia es lo mejor que he encontrado.
En realidad solo visité otro que era mucho más estilo indio, sin ánimo de faltar, así que la decisión fue fácil.
El precio en ambos era similar y ridículamente caro aunque se reducía a bastante (mismo precio que en España...según me han dicho) si pagabas cuatro meses de golpe.
Cuelgo la foto de la promoción de verano a la que me he unido y que el señor de la recepción me juraba y perjuraba que acababa el mismo día que visité el gimnasio por primera vez a mediados de abril.
Entré al gimnasio por casualidad ya que estaba buscando una tienda donde recargar el móvil y esto está justo encima, y el señor insistía en que no podía dejar pasar la oportunidad porque era el último día de la promoción a lo que le contesté que seguro que cuando volviera de mi viaje a España él tendría otra promoción para mi.
Me he apuntado a mi vuelta a India (cuatro semanas después) y siguen el mismo señor, el mismo cartel y la misma promoción. Qué cosas.
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| "Bollywood Aerobics"..impagable |
Entré al gimnasio por casualidad ya que estaba buscando una tienda donde recargar el móvil y esto está justo encima, y el señor insistía en que no podía dejar pasar la oportunidad porque era el último día de la promoción a lo que le contesté que seguro que cuando volviera de mi viaje a España él tendría otra promoción para mi.
Me he apuntado a mi vuelta a India (cuatro semanas después) y siguen el mismo señor, el mismo cartel y la misma promoción. Qué cosas.
El Miércoles fue mi primer día. Hice la bolsa con la ilusión del estreno pero la falta de costumbre me hizo olvidar las chanclas para la ducha, aunque curiosamente si eché la toalla, el jabón e incluso el patito de goma. Cosas de la cabeza.
No se me ocurría por nada del mundo ducharme descalzo, así que aproveché el día para entender como funcionaban las cosas y prepararme mejor para la próxima vez.
En el vestuario siempre hay un señor o dos que están ahí para ayudarte a lo que necesites, pero que no dejan de mirar y, francamente, me ponen muy nervioso. Estábamos él y yo solos en el vestuario, separados por un metro. Él de pie y yo sentado en el banco luchando para quitarme la ropa pegada por el sudor del paseo hasta el gimnasio mientras le hacía gestos con la mano diciéndole que estaba todo bien y que me dejara un poquito en paz.
No entendía el lenguaje, pero sabía lo que pasaba, así la situación era bastante ridícula porque hacia que miraba al vacío cuando yo le miraba, pero cuando yo bajaba la cabeza le veía por el rabillo del ojo como volvía a mirarme. Levantaba la vista hacia él, y él cambiaba rápido de nuevo la mirada al infinito del vestuario.
Después de repetirlo varias veces perdió la gracia y decidí ignorarlo.
Debo decir también que después de tres o cuatro días ya también pasa bastante de mí. Se asoma de vez en cuando, pero ya no es lo mismo. Igual debería hablar con él, preguntarle qué ha pasado...
Vamos a jugar. Esto es lo que yo vi en el vestuario:
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| El juego del vestuario: ¿y tú que harías? |
Ummm...cabinas de ducha, toallas con el logo del gimnasio colgadas de las puertas de las duchas y el clásico baúl donde echar toallas mojadas. Un banco para cambiarse, las taquillas, una báscula y un abrillantador de zapatos para demostrar que es un sitio fino. No se ve, pero a mi espalda estaba la zona de lavabos con secador y todo y la de váteres a la que, como no podía ser de otra manera, saqué una foto que he colgado al final de la entrada con un acertijo cómo premio para quien llegue hasta el final de este tocho.
Realmente una pena no llevar las chanclas, porque la sudada aquí está tan garantizada como que ya llego sudando solo del paseo de 20 minutos desde casa.
Tenía que hacer el trayecto de vuelta empapado en el sudor de la ida más el propio acumulado en el gimnasio, pero la verdad es que no me preocupaba porque se trataba de caminar de noche, rechazando ofertas de tuk-tuks que te abordan cada 50 metros echándose encima, entre motos, pitidos, humo, calor y, francamente, los olores así se enmascaran mucho.
Aún así, viendo lo visto en el vestuario, fue una mala suerte haberme dejado las chanclas y no, por ejemplo, la toalla.
El viernes volví al gimnasio. Tampoco hay que abusar.
Al hacer la bolsa esta vez me aseguré muy bien de echar las chanclas y sacar la toalla.
Una vez en marcha, todo según lo previsto: sudada para llegar y sudada sobre la cinta, incrementada porque no había luz debido a una tormenta pre-monzon y el gimnasio estaba energizado con un grupo electrógeno que no daba para alimentar al sistema de refrigeración.
Bueno eso creía yo, pero resulta que el aire acondicionado solo se nota a última hora. supongo que porque solo lo encienden cuando hay afluencia de público.
Bueno eso creía yo, pero resulta que el aire acondicionado solo se nota a última hora. supongo que porque solo lo encienden cuando hay afluencia de público.
Otra cosa curiosa que me llamo la atención el día que no había luz es que el ascensor estaba conectado al grupo, pero las escaleras estaban sin luz. Por si había alguna duda de que este era un gimnasio con clase, aquí hacer ejercicio fuera de la sala debe ser considerado una ordinariez.
Después de sudar todo lo que se puede sudar me esperaba una merecida ducha. Esta vez tenía todo, ¿o no?. A veeeeer, chanclas, jabón, ropa limpia....si todo.
Dando saltitos de contento me meto en una de las cabinas dejando un reguero de sudor por donde pisaba y disfruto la ducha de agua fría. (no es valentía ni que buscara un shock, es que el agua en los edificios se acumula generalmente en tanques en la cubierta y desde ahí se distribuye, por lo que en verano el concepto agua "fría" es muy relativo)
Al acabar saco la mano y cojo la toalla de la barra. Tiene el logo del gimnasio pero, la verdad, está bastante curtida y con los bordes deshilachados por el roce. Tampoco vamos a ponerle pegas ya que es un detalle que pongan toallas y esos daños supongo que serían la consecuencia de los sucesivos lavados.
Me seco como en casa "tiro-riro-riro" y cuando ya he acabado con ella me acerco a echarla al canasto. Al verlo vacío me extraño un poco y miro a mi amigo de la mirada infinita.
Le hago el gesto internacional de echarla (como si tirase un tiro libre) y me me responde con otro gesto muy sosegado como "dámela que ya me encargo yo, tú no te preocupes de ná rey".
La hago un burruño para que no tenga que tocarla mucho y se la paso.
Se dirige hacía el canasto y me desentiendo, pero veo con sorpresa que se lo pasa de largo, sigue caminando mientras deshace la bola de toalla y termina de doblarla en dos pliegues justo en el momento en que llega a la puerta de la ducha que yo había usado y con un grácil movimiento de brazos, mil veces practicado, deja caer la toalla de nuevo sobre la barra.
Parece que finalmente el roce de la toalla no provenía de los sucesivos lavados.
La escena pasa a cámara lenta ante mis ojos una y otra vez y, por mucho que me haya duchado y frotado desde que llegué a casa corriendo, no he conseguido quitarme el picor del cuerpo.
Momento Paco Martinez Soria: "El gimnasio no es para mi".
Y para acabar, dejo un pensamiento:
La foto anunciada más arriba pertenece a mi colección particular "váteres de de India" (series numeradas disponibles en láminas, serigrafías, vinilos y cartelería gran formato) que con tanto cariño he ido recopilando a lo largo de estos años, pero a parte de eso y de la belleza intrínseca del "bodegón"...¿no hay nada fuera de contexto?
Yo no sé que clase de curry dispensa la máquina de vending del gimnasio pero...¿en serio?..¿una toalla en la puerta del inodoro?.
A mi esto me ha dado mucho que pensar.
Si lo hubiera sabido antes...Esa toalla tiene que estar mucho menos usada que la que yo cogí. ¿o no?
Namasté!
Y para acabar, dejo un pensamiento:La foto anunciada más arriba pertenece a mi colección particular "váteres de de India" (series numeradas disponibles en láminas, serigrafías, vinilos y cartelería gran formato) que con tanto cariño he ido recopilando a lo largo de estos años, pero a parte de eso y de la belleza intrínseca del "bodegón"...¿no hay nada fuera de contexto?
Yo no sé que clase de curry dispensa la máquina de vending del gimnasio pero...¿en serio?..¿una toalla en la puerta del inodoro?.
A mi esto me ha dado mucho que pensar.
Si lo hubiera sabido antes...Esa toalla tiene que estar mucho menos usada que la que yo cogí. ¿o no?








