miércoles, 12 de julio de 2017

El cine

Bombai se conoce como la meca del cine Indio con su mundialmente conocida Bollywood, una industria que en nada tiene que envidiar en números - no siquiera en los de baile - a Hollywood.

Pero poca gente conoce la prospera industria del cine del estado de Telangana, llamada Tollywood y que en el mercado interno de 1.200.000.000 de potenciales espectadores le sigue los pasos a su popular hermana del Norte.

Al igual que Los Ángeles tiene su Hollywood, en Hyderabad tenemos Film Nagar, que es el barrio en que se encuentran los estudios de Tollywood y viven los actores y gente de la farándula.

Y al igual que Hollywood es una atracción turística y se montan visitas guiadas a los estudios, en Film Nagar también tienes la oportunidad de ver como son los sets donde se graban películas como churros.

Aún no he visitado Tollywood, aunque no lo descarto porque está dentro de la ciudad y es relativamente cómodo, pero para compensar he ido al cine.

La película, americana. Porque no lo he comentado pero en Tollywood todas las películas se graban en el idioma local, el Telugu. Aunque en realidad tampoco hay mucho que entender porque todas son historias de amor con malos muy malos y un bueno super bueno que, además, baila mucho.

El cine elegido, uno normal de un centro comercial normal. Pedimos las entradas en la taquilla sin especificar más, normales, y nos cobran 250 rupias por cabeza (menos de 3,5 euros). Cuando dejamos la cola y repartimos los tickets vemos "Fila A..." y pensamos "ya nos la han colado. Nos toca debajo de la pantalla".

Entrada al cine con mucha seguridad, como a todos lados. Guardas de seguridad que te cachean y pasan el detector de metales en cada puerta. Aquí mientras me cacheaban por tercera vez desde que crucé el umbral del centro comercial cinco minutos antes, me preguntaba si a quien paga por la seguridad no le extraña que un señor que cachea miles de personas al día no tenga al lado un cubo con al menos un simple objeto confiscado, no sé, un cortauñas o algo.

De este pensamiento me sacó a empujones de tripa, literalmente, un Indio que en el desconocimiento más absoluto del espacio personal en lugar de esperar su turno digamos 20 cm detrás de mi, se subió en la tarimita en la que te suben para pasarte el detector de metales mientras yo estaba encima. Ahí estábamos los dos, en un cajón de 50x50, yo siendo cacheado y él apoyando la tripa en mi espalda subido también.

Visto desde fuera debía ser ridículo para cualquiera no acostumbrado, pero es que lo de las colas, el respeto por las mismas, y el espacio personal es algo desconocido en India y que hay que vivirlo para entenderlo.

La zona de restauración, como la de cualquier cine, solo que aquí parece una feria y puedes comprar hasta arroz. Nosotros nos limitamos a las clásicas palomitas y a unos algo más atrevidos nachos con queso. En total, incluyendo refrescos, unos 10 euros.

Y entramos en el cine...y descubrimos que la fila "A" no es la primera, sino la última (todo muy lógico). Pero no solo eso, sino que son ¡sofás eléctricos reclinables!. Estabamos en la clase Business del cine.

Sesión de las 22:30, sofá reclinable y película que no requería demasiada atención (persecución y música). No sé si en algún momento "perdí el hilo".


Como curiosidad, antes de la película y por orden del Gobierno, se reproduce el Himno de India y en la pantalla sale una gran bandera. La gente se pone de píe y lo escucha en silencio. Me llamó la atención que no aplaudieran al final, pero quizás es que soy más de fútbol que de cine. También decir que no ponerse de píe, por desconocimiento que no por falta de respeto, no es una opción ya que tus vecinos te recuerdan que hay que hacerlo.

Bueno, antes del Himno también proyectan publicidad antitabaco sin censura, con unas imágenes y testimonios que quitan las ganas de fumar y de comer dulces incluso. Aquí tenía otro pensamiento sobre la agresividad de la campaña y como encaja eso con el pasotismo sobre las emisiones de coches e industrias que hacen el aire irrespirable.

A media película encienden las luces y ponen anuncios, ratito que la gente aprovecha para rellenarse el cubo de las palomitas y otros menesteres. Por si estás demasiado a gusto en el sofá y levantarte te desvela, al rato pasa uno de los chicos de los puestos de fuera con una libreta preguntando si quieres algo.

He decidido que tengo que volver al cine, fila A por supuesto, a ver una película de Tollywood. No me enteraré de nada, pero quiero ver si la gente reacciona distinto cuando ve una película local con mil coreografías multitudinarias, buenos muy buenos y malos muy malos.






Siempre pensé que no era aficionado al cine, pero aquí me he dado cuenta de que lo que no me engancha no es el cine, sino las películas.

Namasté!