Sabía que mi regreso a India después de lo que yo pensé era una despedida definitiva desde las playas de Kerala y el mar de Arabia hace ya año y medio tenía algún fin.
Los astros se alinearon para que después de un año fuera del país el destino en forma de trabajo me trajera de nuevo aquí. ¿He dicho destino?. Quería decir Karma.
Me encanta lo que hay detrás de ese concepto. Según la teoría del Karma cada uno obtiene en las sucesivas reencarnaciones lo que ha sembrado en las vidas anteriores. Y así me siento, con la diferencia de que los hinduistas no recuerdan nada de sus reencarnaciones anteriores y eso, creerme, ayuda.
Me explico: Todo extranjero que vaya a pasar más de 183 días al año en India o que posea cierta clase de visa está obligado a registrarse en la oficina del FRRO (Foreigners Regional Registration Office) en el plazo de 14 días desde su llegada.
¿Y qué pasa si no lo hace?. Ni idea. No he encontrado respuesta.
Lo cierto es que es una gymkana perfecta para que el extranjero pase las 12 pruebas de Asterix en versión India.
Aquí va la mía de este año. La descripción es tan larga como la realidad misma, avisados estáis:
Día 1 de estancia en India, Viernes: Llegada a India colado en business (Karma +1) un viernes por la mañana, sello de entrada en el país que da la vuelta a mi reloj de arena de 14 días, gestiones mínimas y a una reunión. Poco tiempo para dedicarle al registro.
Día 2, Sábado: Me pongo con el registro online, primer requisito para conseguir una cita en el FRRO. ¿La gracia?, pues que solamente después de haber rellenado el formulario - ¿nombre de su padre?,¿es usted Pakistaní?, ¿cuál es su religión?, ¿es su padre Pakistaní? y otras preguntas del estilo - la web te descubre un listado de documentos que hay que cargar online para completar la solicitud y conseguir la cita presencial en sus oficinas, que en realidad es donde se cuece todo.
"Bueno, no es tan malo..contrato de alquiler de la casa pasado por notario...lo tengo". Lo subo. No, no lo subo. El tamaño máximo permitido son 200Kb y solo en PDF. Eso y nada es lo mismo. Le quito hojas "inútiles". Nada. Busco compresores en PDF online, No es suficiente.
Tres cuartos de hora después he dejado solo 3 hojas de contrato y lo he reducido a calidad ilegible...nada, aún 400kb
"¡¡Me c%g$ en t&d@!!"·
Tengo que pedir que lo escaneen de nuevo en la oficina de Delhi, donde está el original, y me lo manden por correo eléctronico. Pero es Sábado. Por tema de plazos igual no fue tan buena idea llegar a India un viernes antes de un puente. O que sea el único de la empresa relacionado con mi proyecto que trabaja los Sábados.
En mi defensa diré que yo tenía reservado el billete para llegar el Martes justo después de la fiesta nacional que se celebra el Lunes, pero hubo que cambiarlo por la poderosa razón de "cuanto antes te vayas mejor". No me lo tomo a mal, la pregunta "¿y tú cuándo te vas?" me persigue tanto en España como en India.
Piden también unas cartas firmadas por el director de la empresa que, evidentemente por la novedad, no tengo. Esas me las tienen que enviar desde Malasia. ¿Y los originales?. Hay que cargarlas en la página web del FRRO, ¿qué más da no tener los originales?
Paso horas comprimiendo, descomprimiendo y quitando hojas a los documentos para lograr reducirlos al peso birria autorizado. Me planteo seriamente que esto es India y que nadie va a comprobar los documentos online, sino los que entregue en mano una vez termine la solicitud y consiga la dichosa cita.
"¿Y si en vez de esperar hasta el martes a que me manden el documento de nuevo engaño al sistema cargando una hoja en blanco o cualquier otro documento?". Si dicen algo se dice "I am sorry Sir" con sonrisa y movimiento de cabeza tipo burbuja y arreglado. A ellos les funciona. Pero aún estando convencido de que a) no lo va a mirar nadie y b) tengo el movimiento burbuja suficientemente perfeccionado como para que me funcionase la excusa, al final me puede el "no, no, noooo...." occidental, así que espero hasta el Martes.
Día 3, Domingo.
Día 4, Lunes Festivo.
Dia 5, Martes: consigo el contrato escaneado en calidad ínfima, esa que no se puede imprimir porque las letras no salen claras. Subo todo, incluidas las cartas que me envían por correo desde Malasia y consigo el calendario de citas para elegir. La primera disponible, el Viernes. Allá voy.
Día 6 y Día 7, de espera: Ya he consumido la mitad del plazo para inscribirme y ni siquiera he empezado el partido de verdad, ese en que tienes un oponente delante que busca cualquier resquicio para meterte un gol. Y lo que es peor, que tiene todo el tiempo del mundo y puede pedir cualquier papel.
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Servicio Público: listado (abierto) de documentos necesarios para la inscripción en el FRRO de Hyderabad, visa de trabajo |
Si, así lo pone en el "listado de documentos obligatorios". El último punto de la lista es el maravilloso "cualquier otro documento solicitado por el FRRO", convirtiéndola en una lista infinita lo que garantiza muchas horas de diversión.
En estos dos días de espera se me ocurren muchos documentos que, si se me piden, me pondrían en un aprieto. Cosas de haber pasado por este tramite ya cuatro veces y saber por donde pueden salir. Como dije antes, el no acordarte de reencarnaciones pasadas permite vivir más tranquilo la presente.
Día 8, Viernes (¿ya es Viernes otra vez?): Acudo a mi cita a las 14:00h con las copias impresas de los papeles que he proporcionado online. Como esto es India, llego a las 12 y, efectivamente, procedo con normalidad como si fuera exactamente la hora de la cita porque, básicamente, no hay hora de la cita que valga para nada.
Llego al edificio, tercera planta, y dos salas. Malo. Este juego me lo sé. Se llama "pin-pon Indio". Te pongas en la cola que te pongas, jamás vas a acertar. Eso es Ley de Murphy, diréis acertadamente. El "pin-pon Indio" aparece cuando en un segundo intento te colocas en la otra cola y tampoco aciertas. Ahí está el más mérito por su parte.
Sala 301, con un guardia con rifle en la puerta y una cola en la primera ventanilla: "información". Deduzco que en información te ven los papeles y, si son correctos, te permite pasar dentro de la sala donde están los funcionarios de inmigración que los miran con lupa y aprueban o rechazan la solicitud.
Como hay cola y para eso siempre hay tiempo me dirijo a la otra sala, la 303 (¿y la 302?. No pregunto).
Un cartel que pone "recoja su número" pegado en la pared y debajo un señor con una mesa y un libro. Le digo que tengo cita y me señala el libro para que me apunte. Hecho. Me señala la sala 303 que está justo detrás de él. Entro en la sala y hay un montón de gente esperando en sillas de frente a una tele con noticias y debajo de la tele, en escorzo imposible para un humano no entrenado, un funcionario escurrido en una silla. Le repito mi frase "tengo una cita", "traes los papeles" "si" "pues vete a la otra sala, la 301"
Voy a la sala de la cola donde se cuecen las cosas importantes. Espero en la cola. Llego a la ventanilla de información donde hay una señora con cara de pocos amigos que extiende la mano entre los huecos que dejan los cristales protectores. ¿Protectores de qué?. Pregunto demasiado. Pronto lo descubriré.
Le paso la copia de los documentos subidos a su página web y empieza a darles vueltas. "¿Tiene la copia del contrato de alquiler?", "si, está detrás del pasaporte", "¿tiene la carta de solicitud?", "si, mire está...", "déjelo, va a ser más rápido si va a la otra sala (303) y pide el listado de documentos que hacen falta". Me devuelve los papeles.
Arrrrghhh
Vuelvo a la sala 303. Mismo tipo escurrido en la silla tocándose la sardina sin disimular. "Me mandan de información para que le pida el listado de documentos que hacen falta", "toma" y con naturalidad como si no le hubiera preguntado antes, me da un papel de la repisa donde ahora, y la vez anterior, yo apoyaba los brazos ("pensamiento grosero aquí que no creo que me quite puntos de Karma")
Veo el listado. Primera línea en negrita: "los originales de todos los documentos son necesarios para cotejar". Bien, no tengo ninguno. Ni siquiera mi contrato. Ni posibilidad de tenerlos. Buen comienzo para tener algo de que hablar con los oficiales que revisen mis papeles, si es que llegan a revisarlos.
Sigo leyendo y sin sorpresa descubro que la lista de documentos a entregar no coincide con la lista de documentos que pedían durante la solicitud online y que, oh sorpresa, son los que llevo yo debajo del brazo.
Bueno, son las 13:15h (si, solo he tardado hora y cuarto en esto) así que me pongo en la cola de información otra vez para que la señora me corrobore lo que ya sé que me falta y, sobre todo, me descubra que nuevas sorpresas me depara la pantalla dos de este jueguecito.
La cola avanza despacio. Cuando ya solo queda uno delante de mi para que me atienda el chaval se da la vuelta y me dice que la señora ha dicho que ya no atiende más, que van a comer. Miro el reloj: 13:36h
Efectivamente, la señora termina con el que estaba y cierra la ventanilla, El soldado de la puerta reduce el paso a una sola hoja y la cola se dispersa.
Yo tengo un papel con una cita a las 14:00h. Claro que creo que también pone "Welcome to India". Festival del humor.
Como sé que no tengo los papeles decido marcharme. Mañana será otro día, concretamente Sábado, así que hasta el Lunes.
Día 9, Sábado y Día 10, Domingo: Recopilo lo poco que me faltaba y lo preparo para el lunes. Quedan 3 días para convertirme en ilegal en el país, ya que el Día 14 también es festivo.
Mirándolo por el lado bueno, al menos ahora sé que los originales (que no tengo) son obligatorios y ya tengo algo de qué hablar con los funcionarios el Lunes por si nos quedábamos sin temas.
Día 11, Lunes: Tic-Tac, tres días para el fin del plazo y todo "perfectamente sin controlar". Voy al FRRO por segunda vez, hoy a las 11 de la mañana, entre el desayuno y la comida, que no me gusta molestar.
Ya conozco las salas, a la de información y al tipo al que hay que hacerle la pregunta correcta para que te de la respuesta ajustada.
Voy directamente al de la mesita del "coja su número". Me apunto en el libro sin preguntarle y le pido un número sin titubear, como si supiera para qué. Me lo da. Se conoce que como el Viernes no se lo pedí, no me lo dio. Otro que espera que le hagas la pregunta exacta. Luego descubriría que ese es el número por el que te van a llamar una vez superes la fase dos del juego (ventanilla de información) y llegues a la fase tres (mostradores de inmigración)
Con mi número, mi lista de documentos y mis documentos no originales me pongo de nuevo a la cola de información. Veo caras que me suenan. Creo que no soy el primero que repite.
La señora de información ve que está todo lo que pide el listado y, como tiene que intentar marcar su gol, con mal tono me dice que mi cita era el Viernes, que por qué iba el Lunes. A punto de eructarle un exabrupto le digo que si que estuve el viernes, que me faltaba el listado y que cuando volví ella se fue a comer.
Fase completada. Me da paso a la sala donde hay otro montón de sillas, 8 mostradores (no todos operativos) y pantallas que en lugar de retransmitir las noticias van llamando por número e indicando el mostrador que está libre. Menos mal que he cogido el mio fuera aunque no sabía para que era. Si no no hubiera pasado nada, simplemente que cogería el número más tarde y tendría que esperar más. Todo se reduce a esperar o a esperar más.
Cuando me llaman me atiende un chaval majete que se queda bloqueado con alguna duda y me lleva a la ventanilla del supervisor, está también protegida con cristales (maaaaalo)
El supervisor también es un tipo simpático que hace perfectamente su trabajo: intenta meter goles.
El punto de arranque de la conversación es que si mi empresa está en Delhi, yo no tengo motivos para residir en Hyderabad y, por tanto, no me puedo registrar ahí y tengo que irme a Delhi.
Esto, así, es un Game Over total. Dado que él es un jugador nato y se le nota, jugamos, sabiendo que una defensa incorrecta me crearía un problema muy gordo. Le explico que trabajamos en proyectos y que no tenemos una oficina en cada proyecto, sino una central desde la que se gestionamos, pero que la gente tiene que estar desplazada.
He salvado el match point y ahora discutimos como probar eso de una manera que sea viable para mi y que a él le deje satisfecho. Tiro un contraataque y le digo que tenemos contratos con el Gobierno (resaltando la palabra Gobierno, que aquí pesa mucho) y que se los puedo enseñar.
El Gobierno es el Gobierno y lo primero que me dice es que si nosotros tenemos que hacer un proyecto él no nos lo va a impedir. Es tan amable, y lo digo sin ironía, que te toma el tiempo de aceptar leer uno de los contratos que llevo en el ordenador pese a la cantidad de gente que se estaba acumulando en la ventanilla. Y no una lectura rápida, lo ve entero y apunta las hojas que quiere que le imprima y entregue junto a la solicitud.
Dice que ahora lo tiene más claro y nos disponemos a acordar una solución. De nuevo valoro el tiempo que estaba dedicandome con toda la gente que intentaba meter sus papeles en la garita mientras hablábamos. El concepto fila no existe y la gente le metía los papeles en la cara para que se los cogiera mientras discutíamos mi caso.
Hasta entiende que los originales están en España y que, aunque quiera, no puedo presentarlos a tiempo.
Nos pasamos unos quince minutos poniéndome a prueba, primero, y buscando una solución, después. Me sorprende mucho que dedicase ese tiempo e interés cuando en mi experiencia anterior en Calcuta el personaje que revisaba la documentación no dedicaba más de dos minutos por solicitud, ni muchísimo menos iba a permitir una conversación con un solicitante.
Si decía que algo no valía, por absurdo que fuera, no había réplica posible. Claro, que detrás de esa actitud había otras motivaciones no muy limpias que en Calcuta están a la orden del día y que hacen que cualquier gestión que implique funcionarios sea un infierno de trampas hasta que das, del verbo dar, con la tecla adecuada,
Como no llevo absolutamente ningún documento original y eso tampoco lo puede aceptar me pide al menos una carta original firmada por mi director que está en Delhi (no va a indagar si está autorizado para firmar) con cierto contenido referente los motivos que hacían necesario que yo tuviera que estar en Hyderabad y que le imprimiera las páginas que había marcado en la revisión de los contratos.
Además me dice que no me preocupe que no voy a estar ilegal en el país y, como la carta tiene que venir desde Delhi, me ofrece dos o tres semanas de margen para presentar los documentos y terminar el registro.
Le digo que dos es suficiente, apunta lo hablado en mi solicitud junto con la nueva fecha de entrega que extiende los 14 días iniciales y agregando el texto "sin recargo por retraso", lo firma y me marcho. Preparo el borrador de carta en el taxi y lo mando por correo electrónico a quien la tiene que firmar para su tramitación urgente.
Día 12, Martes: El correo llega desde Delhi cerca de las 12 de la mañana. Según lo recibo, añado la carta original al resto de documentación y salgo volando para el FRRO.
Voy al registro, Saludo al de la mesa de los números, al soldado de la puerta, a la mujer de información y me dirijo como si trabajara allí a ver a mi amigo el supervisor sonriente.
Al de la sala 303 que está escurrido en la silla debajo de la televisión no le saludo, que no quiero despertarlo.
El supervisor mientras atiende a otro me pregunta si traigo todo. Le digo que si y, sin revisarlo, me pone a mano el número que me corresponde y me manda a la sala de espera para que, de nuevo, uno de los funcionarios de inmigración revise la documentación cuando me toque el turno.
Es la una y pico y me dice que va llevar tiempo porque es la hora de comer. Efectivamente los mostradores están desiertos hasta las 14:30h. Ya no sé como sentarme. Lo mejor es que cierran a las 18:00h, así que para bien o para mal no me quedan más de 3 horas.
A las 4 y pico me toca. No es el mismo chico que me atendió ayer y me llevó al supervisor, pero está en el puesto de al lado. Me sonríe y me dice si tengo todo. "Eso espero, me lo ha revisado el jefe. A ver qué dice tu compañero". El que me atiende también sonríe.
Entre que busca España en un mapa en el móvil y me pregunta por los toros intenta marcar su gol y pregunta si no cobro nada más que lo que pone en mi contrato. Le digo que no. Me dice que es poco y que por qué vengo a India a trabajar por un sueldo tan bajo, que por ese sueldo lo haría un Indio. Le digo que me va a hacer llorar. Paro el peligro de entrar en bucle documental diciéndole que en España ese sueldo no es tan bajo. Tema cerrado.
Le explico lo que escribió el supervisor y los papeles que lo aclaran, pero no lo tiene claro y volvemos al supervisor sonriente.
Pese a que el chaval tiene dudas el supervisor le explica sin hacerle demasiado caso qué documento cubre cada punto de los que él quería cubrir. No hay más que decir. ¡Aprobado!
Me dicen que vaya a la sala 303 - donde estaba la tele y el señor dormitando - y que esperé allí a que me llamen para darme el papel. Tardarán aproximadamente una hora.
Efectivamente, una hora y pico después, pasadas las 17:00h me llaman y me dan mi hojita como residente en Telangana.
Y todavía me ha sobrado un día.
Pese a lo descrito, nunca tuve duda de que iba a conseguir el registro a tiempo. Simplemente es cuestión de saber el papel de cada uno y que nunca van a darlo a la primera, así que lo mejor es asumirlo, relajarse y fluir intentando hacer que cada visita sea un pasito en la dirección correcta.
El problema es responder incorrectamente a alguna de las dificultades que cada uno de los participantes va a poner. Eso si puede hacer el proceso más complicado en el sentido de tener que presentar mucha más documentación o incluso que te nieguen el registro en esa ciudad y te manden a Delhi.
Durante estos tres días no he visto a ningún extranjero caucásico que estuviera gestionando sin ayuda de un Indio el Registro. Incluso en varias ocasiones los funcionarios me han preguntado extrañados si no conocía a nadie en Hyderabad y, visto en perspectiva, tengo cierta satisfacción rara por haber sido capaz de superar esté trámite sin demasiados problemas y por mis medios.
O eso o es que me estoy convirtiendo de uno más de ellos.
Lecciones aprendidas: El tiempo es relativo
Esto es solo una vez al año, no merece la pena morir en el intento.
....nada más.
Namasté!