Una noche de Marzo de 2013 empecé esté blog mientras cenaba en el jardín de mi hotel-oasis en Rajasthan (Barsingha Villa) y hoy, tres años después, escribo esta entrada desde un hotel de Delhi donde creí que no iba a volver cuando hace diez meses salí de India de manera definitiva (o al menos eso creía yo) al finalizar mi proyecto y en busca de nuevas oportunidades.
Pero Ganesh, Dios de los escritores como ya sabéis los que habéis leido el blog, parece que también escribe derecho con renglones torcidos como otras deidades y aquellos días en las playas de Kerala no iban a ser mi último recuerdo de India.
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| Hotel Hilton, en Saket (no el otro) |
Y aquí estoy, de nuevo en la terraza de un hotel, de noche, escribiendo esta réentrée tres años y 83 entradas de blog después.
¿Habré vuelto porque me había dejado algo sin contar?. Es posible.
De momento mis primeros pasos en esto que podría considerar de alguna manera mi segunda reencarnación India prometen grandes augurios y me hacen inclinarme más a que mi regreso, como aquél que se reencarna en ratón de campo después de una mala vida, se debe a que tengo que purgar mi Karma de estancias anteriores.
Y por aprovechar el tiempo he empezado desde el mismo momento en que he puesto el pie en este bendito país.
Salgo del aeropuerto de Delhi y como experto ignoro todas las voces que me ofrecen taxis para dirigirme directamente al tenderete de prepago de los taxis Meru que hay al salir de la terminal.
Me acerco a la señorita y le digo que quiero ir al hotel Hilton en la zona de Saket.
- "¿Al de Saket o al de Gurgaon?"
Sin prestar más importancia a la pregunta ni al veneno que acababa de inyectarme le respondo "al de Saket" (Saket está en Delhi y Gurgaon está a 30km de Delhi)
- "Muy bien, pues entonces pagará según lo que marque el taxímetro"
Normalmente el prepago lo ajustan para que sea algo más caro de lo que te saldría el viaje con taxímetro, pero te lo ahorras en discusiones con el taxista. En Delhi el tráfico en hora punta es desesperante y probablemente la señorita era incapaz de calcular el coste sin pillase los dedos.
En fin, que me señala un taxi donde espera un chaval con bigote y gafas. Le repito "Hotel Hilton, en Saket...y enciende el taxímetro" a lo que me responde "Yi, sir"
¿"Yi, sir"?. Mi experiencia previa con el "yi, sir" me indica que quien lo usa no habla ni palabra de inglés.
Empezamos a movernos y busco señales indicadoras en la carretera, más que nada por confirmar..."Vasant Vihar", "Kakrola"... "Gurgaon" (!!)
Se me aparecía una y otra vez la señorita del prepago con la dichosa pregunta "al de Saket o al de Gurgaon" "al de Saket o al de Gurgaon". Con lo feliz que hubiera sido yo en mi ignorancia.
- "Estoooo, te he dicho ya que el hotel está en la zona de Saket, ¿verdad?"
- "Yi, sir"
- "ay Dios..."
Parecía un perro con la cabeza pegada a la ventanilla buscando señales hasta que un buen rato después empecé a ver indicaciones de "Saket".
Me dejé resbalar en el asiento relajándome y un poco avergonzado por ser tan desconfiado, aunque en mi defensa diré que pese a las dudas y la pregunta de la señorita taladrándome el cerebro no le dije nada al conductor: si el destino en forma de taxista con gafas de pasta me lleva a Gurgaon después de 15 horas de viaje en avión, se acepta de buen grado.
600 rupias después de haber salido del aeropuerto el taxista me dice "es aquí". Típica verja de hotel con dos guardas de seguridad que revisan los bajos del coche y el maletero (alguna vez les preguntaré como saben lo que hay dentro de las maletas sin abrirlas).
Típica continuación hasta la típica entrada del hotel donde un botones vestido de uniforme de gala, con turbante y plumas, te abre la puerta mientras otros botones menos emperifoyados bajaban las maletas para el segundo chequeo de seguridad.
Precioso hall con suelo y mostrador de marmol brillante en que atienden unas chiquillas indias vestidas muy elegantemente con saris y con una continua sonrisa.
- "Hola, tengo una habitación reservada"
- "Claro, un segundo que compruebo....."
- "Por si le ayuda a encontrarme, este es el bono de la reserva"
- "Señor, este es el Sheralton (juraría que su entrenamiento en protocolo se estaba poniendo a prueba para aguantar una sonrisa aún más amplia)...su hotel está en esta calle más abajo. ¿le pido un taxi?"
- "Déjelo...ya voy yo andando" (#&*|\^¡$%#&)
Por suerte mi hotel resulto estar solo a escasos cien metros (Ganesh y sus renglones) del hotel en el que el taxista decidió que debía quedarme.
Además la recepcionista del Sheralton, supongo que por lástima y por verme incapaz de sobrevivir solo en India, mando a un botones para que me acompañara y me ayudara con la maleta antes de que me atropellara un coche o me cayera dentro de una alcantarilla.
Además la recepcionista del Sheralton, supongo que por lástima y por verme incapaz de sobrevivir solo en India, mando a un botones para que me acompañara y me ayudara con la maleta antes de que me atropellara un coche o me cayera dentro de una alcantarilla.
En el fondo no puedo enfadarme con él taxista con gafas. A fin de cuentas no me llevó a Gurgaon y además se nota que se preocupaba por mi porque eligió un hotel bueno para dejarme.
Como he dicho es posible que haya vuelto para purgar mi karma y de la misma manera que otras veces yo escribía sobre ciertas actitudes locales que me iba encontrando, probablemente ahora haya una chica sonriente escribiendo en su blog sobre un trozo de carne con patas paliducho que se equivocó de hotel.
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| Chicken seek kabab. Elegido a ciegas, pero riquísimo (no busquéis cubiertos) |
Desde luego la anécdota me sirvió para ubicarme de golpe y recordarme perfectamente en donde estoy y saber que aquí, en cuanto bajas la guardia, acabas en el Sheralton.
¿Qué pasa?, yo saco las conclusiones que quiero y me es más cómoda esa que la de pensar que puedo acabar en el fondo de una alcantarilla (otra vez).
Mientras busco el sentido de está segunda estancia y por si algún día acabo como huésped del Sheralton por error, aprovecho ahora para comer siempre que puedo en sitios populares y ponerme hasta arriba de cualquier cosa que pase por el tandori,
Cómo me gusta la comida típica india, y no esas delicatessen del Sheralton...

