sábado, 23 de noviembre de 2013

Escapada a Malasia..¿o era huida?

El fin de semana pasado tuve la oportunidad de ir a Kuala Lumpur de minivacaciones con otros compatriotas y amigos que, por diversos motivos, también han dado con sus huesos en Calcuta

Una de las Petronas vista desde la planta 86 de su gemela
Entre las cuatro horas de vuelo y el cambio horario (+2,5 con India) pasamos la noche del Viernes en el avión, llegando a Malasia el Sábado por la mañana

La vuelta el Domingo por la tarde favorecida además por el cambio horario que nos permitió llegar a Calcuta en buena hora para dormir

No hicimos nada especial digno de contarse en las reuniones sociales

A saber:
 - Ir del aeropuerto al hotel en taxi repitiendo sin parar "aquí si se puede vivir...aquí si se puede vivir" (por cierto, como síntoma de habitabilidad destacar que vi a un ciclista de carretera en el trayecto)
- Dejar las maletas e ir a las Petronas para comprar tickets para la tarde
- Comer en el reconocido restaurante "Top Hat" premiado mejor restaurante malayo del 2003 al 2007 y, de vuelta al hotel, acabar de comer en el McDonald. Triste, pero cierto
- Pelea con los del hotel para hacer el check-in y pasarme el tiempo que tenía para la siesta intentando conseguir toallas sin éxito
- Visitar las Petronas
- Volver al hotel a ducharnos y cambiarnos y retomar la pelea para conseguir toallas
- Salir a cenar a un restaurante "argentino" (Pampas Grill & Bar) que tenía una ternera espectacular, al menos para nuestros estómagos hechos al pollo. Luego  a tomar una cerveza en alguno de los muchos locales de calle que hay para acabar en una terraza con vistas chulas a las torres
 
- Caer como un saco en la cama y despertarme para hacer el check-out con un cacao horario reseñable
- Desayunar sucedáneo de ternera en el McDonald
- Ver chinatown y el palacio del Sultan
- Comer comida malaya, el Nasi, también compuesto por arroz y pollo pero totalmente distinto a la comida India (y a la paella)
- Volver al aeropuerto a regañadientes y mascullando

Si incluyendo el McDonald el 5% de lo que pedimos como ternera fue realmente ternera, me daría con un canto en los dientes

Aún a pesar de lo rudimentario del viaje y de la paliza, a la hora del regreso ninguno queríamos volver. ¿Por qué sería?


Por si hay dudas, unas foticos:
Petronas, las dos, desde el bar
El "Sky bridge" que conecta y estabiliza las torres
Típica calle de bares

Tranquilidad, civilización, respeto...
"Pampas Grill & Bar"
Véase el calibre del trozo de ternera
Más o menos del tamaño de los lagrimones
que se nos caían a todos durante la cena
pensando en la vuelta

Entrada al centro comercial de las Petronas
Vista de Kuala Lumpur desde las Torres

El palacio del Sultan
Chinatown, de falsas compras

Namaste!

 

2 comentarios:

  1. Desde luego, no me extraña que llorases al pensar en que tenias que volver....se te ve una cara de felicidad, rodeado por dos cervezas, con tu filete king size de ternera y sus verduritas, todo servido en un plato blanco, blanco......

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  2. Pseeee, no te creas. Una vez que te haces al sabor del pollo con especias servido en caja de zapatos es difícil desengancharse
    El que no se conforma es porque no quiere

    Gracias por comentar!!

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