miércoles, 21 de enero de 2015

Cinco kilos de naranjas (II)

Debo reconocer que la segunda parte del viaje no ha ido tan mal como esperaba.
 
Esto puede ser debido a dos motivos: que había puesto el listón de expectativas tan bajo que era imposible defraudarme, o que después de lo del otro día haya ganado un escalón en la escala del karma y cada vez aguante más sin ser consciente de ello. O ambas.
 
Otras opciones absurdas, como que la cosa hubiera ido realmente bien, no son ni siquiera consideradas.
 
El programa estaba claramente fijado: nos habían citado a las 11:30am en el salón de plenos del ayuntamiento de la ciudad sin saneamiento para que presentásemos a nuestra empresa de rehabilitación de saneamiento.
 
De ahí nos iríamos a otra ciudad cercana, la que efectivamente si tiene saneamiento, donde el otro día cuando nos hartamos de esperar a que apareciera alguien a la cita que nos habían hecho, le dijimos a un señor que había sentado en un pasillo que ya si eso volvíamos hoy a las 3:00pm para reunirnos con todos los ingenieros. ¿Qué podía fallar?.
 
Para cumplir con tan ambicioso plan hemos reservado los mismos vuelos que el día anterior, aunque el programa fuera absolutamente distinto. Supongo que el madrugón ha sido por motivos de superstición tras el éxito de hace dos días, porque otra razón no encuentro para llegar a un sitio a las 8:20am cuando la reunión es a las 11:30am.
 
Vuelo puntual y desayuno en veinte minutos seguido de hora y tres cuartos dándole vueltas al salero para hacer tiempo. Por fin salimos en coche hacia la ciudad sin saneamiento y llegamos a las 11:00am, media hora antes de la cita. El salero no había dado para más.
 
Nos vienen a buscar dos funcionarios. Conversación animada en hindi con mis acompañantes cuyo desenlace es que empezamos a caminar. Algo me había parecido entender de plata y artesanía, pero aún así pregunto con mucho temor: "¿dónde vamos?". "Como tenemos tiempo nos van a enseñar una artesanía de plata muy típica de aquí".
 
Bueno, por fin algo de provecho.
 
Vamos caminando y la temperatura es perfecta, así que disfruto del paseo por las calles típicas de las pequeñas ciudades indias: calles estrechas y nunca rectas con edificios de poca altura y comercios en sus bajos, totalmente abiertos y dando directamente al asfalto (no hay aceras), con multitud de motos aparcadas de cualquier manera más o menos cerca de las fachadas mientras sus dueños hacen los recados. Residuos de vaca por todos lados, generalmente ya esparcidos por algún incauto o vehículo anterior, y motos y bicicletas que circulan avisando con el claxon mientras esquivan todo lo anterior y a los viandantes que, como nosotros, intentan caminar entre tanto obstáculo.
 
No es raro que los comercios se agrupen por gremios, como en la edad media. Así, de camino pasamos por una zona con muchas farmacias y, a continuación, una donde las joyerías se suceden. Cuando pensaba que estábamos buscando una exposición, el guía para y se mete en una de las joyerías.
 
Ummm...esto lo he vivido yo antes..."peligro, cazador de pichones indio, la variedad más mortal", pero me ha descolocado que lo que ofrecen siempre son pasminas-pasminas, así, dos veces muy seguidas. La plata es un paso más.
 
 - "Este trabajo en plata con cables es típico de aquí, ¿te gusta?"
 - "Pseeee"
 - "Llévale algo a tu familia..esos tres dioses seguro que les gustan"
 - "uff..¡Qué va!, ellos son más de pasminas"
 - "Pero si no son caros...pues mira que bolígrafo más fino de oro y plata"
 - "No si ya, ya..."
 
...y muy despacito he empezado a caminar de puntillas hacia atrás, sin dejar de mirarle a los ojos, mientras tanteaba con la mano el camino a la salida ...¿no tienen cierto parecido familiar el vendedor y el funcionario-guía?.
 
Inciso aquí: la frase "pero si es barato" tiene veneno. Si picas y dices cualquier cosa, lo que sea, ya habrás demostrado interés y tirarán del hilo. De ahí a que te saquen el taburete y el té hay un suspiro. Llegado ese punto en este juego tipo león-cebra, ya habrás perdido.
 
Una vez en la calle he respirado, agradecido a todos esos vendedores indios que desde que llegué han entrenado mis nervios llevándolos al límite para poder, por fin, responder instintivamente en situaciones críticas como esta.
 
Total, que hemos ido al ayuntamiento en hora y la presentación ha tenido buen aforo.
 
Lástima que todos los ingenieros estuvieran a sus cosas, pasándose de unos a otros documentos que leían y comentaban entre ellos, o con terceros por teléfono, para finalmente firmarlos.
 
El Commissioner, que fue quien nos pidió que volviéramos hoy, ha llegado cuando se había acabado la presentación Esto ha sido recriminado por sus ingenieros en el único momento en que les he visto levantar la cabeza de sus papeles, quedando el asunto zanjado con la respuesta "yo ya la ví antes de ayer".
 
El resto, la alcaldesa, el secretario y dos señoras cuyo puesto desconozco, prestaban bastante atención, asintiendo con la cabeza de vez en cuando.

Aunque sé que la primera edil no entiende ni palabra de inglés, se agradece el interés.
 
Sus acompañantes tampoco debían entenderme, porque al acabar no ha habido oportunidad de preguntas. Uno de los ingenieros ha levando la cabeza de los papeles que estaba leyendo para decir muy amablemente, "volveremos sobre el tema y ya te contactaremos si es necesario...y por favor recoge rapidito que tenemos otra reunión ahora".
 
Aquí las naranjas han estado a punto de volar, lo reconozco, pero inmediatamente he pensado que ya iba siendo buena hora para irse a comer a algún sitio majo, y se me ha pasado.
 
Las 12:15pm. Coche de vuelta a la ciudad con saneamiento a ver al único que me aguantó la chapa el otro día casi completa.
 
Él fue a quien el alcalde le pasó la bola y quien intentó, sin éxito, pasársela a los ingenieros. Nos citó para una reunión con ellos aquella misma tarde a la que los únicos que asistimos fuimos nosotros.
 
Evidentemente el señor que el otro día estaba sentado en pasillo (probablemente esperando a pagar una multa o a recoger un certificado) no había hecho su parte, así que hoy no había reunión organizada como pedimos. Cachissss...
 
Aún así, charla amigable, porque la verdad es que son simpáticos, y a las dos nos hemos despedido con cinco horas por delante de espera hasta las salida de nuestro vuelo de vuelta.
 
Hemos ido a comer a un hotel espectacular aunque con sobrecarga de figuras "raras" en la decoración (cuyo dueño es un exministro, qué cosas), hecho un poco de turismo de templos, como Dios manda, y después para el aeropuerto.
 
 
 
 
 
 
 
Al final hemos aprovechado el día y, salvo un momento de debilidad, ni me he acordado de las naranjas.
 
Lo dicho, Karma: +10
 
Namaste!

8 comentarios:

  1. jajajajajajajajajaja...el momento plata es total!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!....Me ha traido a la memoria grandes recuerdos, unos compartidos contigo, y con "mi marido" Fernando....momento souvenier Taj Mahal y la famosa reproducción hecha por su abuelo, sin ir más lejos, o momento plata y piedras preciosas donde al final acabaron enseñándonos los llaveros, a ver si pillabamos algo, ¿Te acuerdas?

    Y luego, ya en nuestra soledad, Fernando y yo hemos vivido el momento pasmina en primera persona y en nuestras propias carnes....media horita de chapa hasta que conseguimos salir de alli...Y sin comprar nada!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!

    De todas formas, ir a hacer negocios y que te toque momento pasmina.....no tiene precio!!!!!!!!!!!!!!!!

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    1. Que vergüenza me hacéis pasar, de verdaddddd.

      Lo de los llaveros...creo que es la única vez en que un comerciante Indio se ha visto superado por las circunstancias.

      Impresionante como tenían montado el recorrido tipo "Ikea" por la tienda, con caras sonrientes y halógenos deslumbrantes en la primera zona de joyas y piedras preciosas (ejem) y como, curiosamente, las caras se iban haciendo más serias, la atención menos individualizada y la luz más tenue a cada estancia que íbamos avanzando hasta llegar a la de los llaveros, junto antes de la salida.

      ¿Qué pasaría por esa cabeza que nos había intentado vender joyas cuando le dijimos que los llaveros y los imanes de cocina se nos salían de presupuesto?

      Creo que Goliat en su momento se quedó con la misma expresión de "pero que coj...".

      Del Taj Mahal y el abuelo del señor no tengo queja. Guardo mi pieza en la caja fuerte sacada del Titanic que me vendieron en Delhi...

      Veo que entre los "grandes momentos tamagochis en la India" evitas comentar la experiencia Oberoi.

      Vuestro secreto está a salvo conmigo...hasta que me quede sin temas para el blog. (Tranquila, eso aquí no puede pasar porque siempre hay más cosas que tiempo para contarlas)

      Gracias por comentar!

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    2. Jajajajajajajajaaj,,,,todavia me acuerdo cuando bajamos al sòtano de la tienda a mirar los llaveros e imanes de nevera.....si es que somos muy bien mandaos....y el conductor esperando fuera a ver si le caia comision o no....

      El momento Oberoi le toca mas la fibra a mi "marido" Fernando, que era el que llevaba más pintas e iba mas "sudao"....chorreones le caian,,,,,Ay, Señor!!!!!!!!!!!!!!!!!

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  2. Se me olvidaba. Tu foto en el hotel muestra a una persona tranquila, confiada y contenta por el trabajo realizado. Nadie podría decir que el dia no te ha ido bien.

    Definitivamente, el espíritu hindi está entrando en ti....poco a poco, poco a poco....pero va entrando...:)

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    1. Este era el día de la segunda visita. El día que sabía a lo que iba así que la cosa cambia y...bueno, si, seguramente también me estoy espiritualizando.

      Como curiosidad te diré que la cara no es de tranquilidad, sino que es la que se te queda cuando le pides a alguien que te saque una foto y se pone la cámara a la altura de la hebilla del cinturón.

      Bastante bien salió.

      Gracias por comentar!

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  3. Pues claro, si tu estas sentado ¿para que se va a agachar el que saca la foto?....la pones a la altura de la cintura y disparas, no hace falta ni encuadrar......desde luego, es que tienes unas cosas.......

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  4. Pues claro, si tu estas sentado ¿para que se va a agachar el que saca la foto?....la pones a la altura de la cintura y disparas, no hace falta ni encuadrar......desde luego, es que tienes unas cosas.......

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  5. Ya, ya, si efectivamente poniéndose la cámara donde se la puso puede que el enfoque cuadrase más o menos, pero es que la foto la sacó con mi teléfono, que luego va a la cara...

    Gracias por comentar!

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