Lo bueno que tiene Calcuta es que cuando sales a la calle igual te encuentras un entierro que una procesión, eso si, sin necesidad de molestar a nadie pidiendo permisos para cortar el tráfico.
La gente se echa a la calle a celebrar "lo suyo" cuando le surge, y el resto se aparta o se traga el correspondiente atasco sin quejarse.
En la foto, una procesión de mujeres un Martes cualquiera a media mañana:
Mi acompañante local no me supo explicar qué es lo que celebraban siguiendo a píe a un camión cargado de altavoces con música "espiritual" a, cómo no, un volumen considerable mientras sostenían un recipiente sobre su cabeza.
Cerrando la procesión iba un señor muy sabio, y hago esta afirmación a tenor de la túnica blanca inmaculada que vestía, la diferencia de masa corporal con las señoras indudablemente ganada a base de meditación y, sobre todo, de que iba como un pachá en su carreta de flores tirada por dos caballos mientras el resto iba andando:
Es lo que tiene ser Gurú en la India, que tienes un Gurumovil.
Y si no, haber estudiado.
Namaste!
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