martes, 1 de julio de 2014

Un Domingo en la ciudad

Este Domingo estuve de visita turística por Calcuta.
 
Por motivos de trabajo nos ha visitado "un extranjero" durante cuatro días y, el último día, surgió la oportunidad de dar una vuelta a la ciudad con alguien local que la conoce bien y que se ofreció como guía.
 
Como la ciudad es lo que es, gran parte del recorrido se centro en la gastronomía. Así probamos los dulces de la tienda más típica de Calcuta, el mejor té de Calcuta, por supuesto callejero, y los mejores rollos de pollo de Calcuta entre otras delicias.
 
Todo ello con la promesa de que no olvidaríamos los sabores. Yo, en concreto, el del rollo de pollo y su delicioso aceite rezumante no creo que lo olvide jamás, ya que cuarenta y ocho horas después aún sigo sin poder comer sólido y con el simple recuerdo mi estomago trata de buscar una salida.
 
El aceite era tanto que hasta nuestro anfitrión le llamó la atención al camarero, quien le respondió que el cocinero titular estaba de descanso por ser Domingo y que "lo sentía Sir". Aún así me lo zampé sin doblar el codo, así que asumo mi responsabilidad y mantengo que, en general, con un poco de sentido común se puede sobrevivir sin licuarse.
 
En cuanto a lo geográfico, clásica visita al Victoria Memorial, referente obligado, y una más extraña visita a la Corte Suprema.
 
La Corte Suprema es un laberinto de edificios construidos por los ingleses, en continua rehabilitación (o eso parece por el estado) y hormiguero humano de togas, chicos del te y gente con papeles, muchos papeles. Al recinto solo se accede tras riguroso control de seguridad indio si tienes alguna gestión que hacer en el interior. Pero lamentablemente el Domingo está cerrado, así que nuestro visitante no pudo verlo en movimiento, que es lo realmente curioso y sobre lo que algún día escribiré.
 
El resto del recorrido transcurrió por los aledaños del rio. Visitamos los dos espectaculares puentes que cruzan el contaminado rio Hooghly y paramos el coche unos minutos sobre cada uno de ellos para sacar unas fotos, tal y como estrictamente prohíbe la normativa vigente.


Victoria Memorial, como si no hubiera visitantes por todos lados

El baño purificador en las aguas del sagrado Hooghly


Zona de acceso al rio para el baño
"Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé,
que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren
¿quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies."
Té al carbón, calor sobre calor.


Vidyasagar Setu (1992) , puente sobre el rio Hooghly

Puente de Howrah (1943), impresionante

Nuestro guía nos enseño el templo dedicado a Krishna al que acude los Domingos. Justo iban a hacer la ofrenda al Dios y nos quedamos a verlo, a la vez que él atendía sus obligaciones religiosas  (para mi que la visita no fue casual del todo).
 
Visitamos también el crematorio donde los Hindús cierran su ciclo de vida y nos explicó que después de la incineración los hombres de la familia se tienen que bañar en el rio. Al parecer hay dos crematorios en Calcuta y, como todo, unas castas van a uno y otras al otro.
 
Este en concreto tenía capacidad para seis cuerpos, lo que parece escaso cuando el tiempo estimado para completar la cremación es de tres horas. En cualquier caso, el domingo solo había uno en proceso, así que supongo que lo tendrán calculado para que no se les acumule.

A mi enteder, y después de la ruta guiada del Domingo me parece que también al de los locales, Calcuta no tiene demasiado que ver y lo más interesante está en la calle, donde está la gente.

Lo demás, incluido lo del rollo, es pura anécdota.

Namaste!

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