Este Domingo estuve de visita turística por Calcuta.
Por motivos de trabajo nos ha
visitado "un extranjero" durante cuatro días y,
el último día, surgió la oportunidad de dar una vuelta a la ciudad
con alguien local que la conoce bien y que se ofreció como guía.
Como la ciudad es lo
que es, gran parte del recorrido se centro en la gastronomía. Así
probamos los dulces de la tienda más típica de Calcuta, el mejor té
de Calcuta, por supuesto callejero, y los mejores rollos de pollo
de Calcuta entre otras delicias.
Todo ello con la promesa de
que no olvidaríamos los sabores. Yo, en concreto, el del rollo de pollo y
su delicioso aceite rezumante no creo que lo olvide jamás, ya que cuarenta
y ocho horas después aún sigo sin poder comer sólido y con el simple
recuerdo mi estomago trata de buscar una salida.
El aceite era tanto que hasta nuestro anfitrión le llamó la atención al camarero, quien le respondió que el cocinero titular estaba de descanso por ser Domingo y que "lo sentía Sir". Aún así me lo zampé sin doblar el codo, así que asumo mi responsabilidad y mantengo que, en general, con un poco de sentido común se puede sobrevivir sin licuarse.
En cuanto a lo geográfico,
clásica visita al Victoria Memorial, referente obligado, y una más
extraña visita a la Corte Suprema.
La Corte Suprema es un laberinto
de edificios construidos por los ingleses, en continua
rehabilitación (o eso parece por el estado) y hormiguero humano
de togas, chicos del te y gente con papeles, muchos papeles. Al recinto
solo se accede tras riguroso control de seguridad indio si tienes alguna gestión que hacer en el interior. Pero
lamentablemente el Domingo está cerrado, así que nuestro visitante no pudo verlo en movimiento, que es lo realmente curioso y sobre lo que algún día
escribiré.
El resto del
recorrido transcurrió por los aledaños del rio. Visitamos los dos
espectaculares puentes que cruzan el contaminado rio Hooghly y paramos el coche
unos minutos sobre cada uno de ellos para sacar unas fotos, tal y como estrictamente prohíbe la
normativa vigente.
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| Victoria Memorial, como si no hubiera visitantes por todos lados |
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| El baño purificador en las aguas del sagrado Hooghly |
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| Zona de acceso al rio para el baño |
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| "Yo he crecido cerca de las vías y por eso sé, que la tristeza y la alegría viajan en el mismo tren ¿quieres ver el mundo? Mira, está debajo de tus pies." |
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| Té al carbón, calor sobre calor. |
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| Vidyasagar Setu (1992) , puente sobre el rio Hooghly |
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| Puente de Howrah (1943), impresionante |
Nuestro guía nos enseño el
templo dedicado a Krishna al que acude los Domingos. Justo iban a hacer la
ofrenda al Dios y nos quedamos a verlo, a la vez que él atendía sus
obligaciones religiosas (para mi que la visita no fue casual del
todo).
Visitamos también el crematorio
donde los Hindús cierran su ciclo de vida y nos explicó que después de la
incineración los hombres de la familia se tienen que bañar en el rio. Al
parecer hay dos crematorios en Calcuta y, como todo, unas castas van a uno y
otras al otro.
Este en concreto tenía capacidad
para seis cuerpos, lo que parece escaso cuando el tiempo estimado
para completar la cremación es de tres horas. En cualquier caso, el
domingo solo había uno en proceso, así que supongo que lo tendrán calculado
para que no se les acumule.







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